“Hace años (algunos dirían que bastantes, hacia 1984) recuerdo que Javier Marías llegó a un cita nocturna -hemos salido mucho por la noche- muy desanimado. Procuraba, como sus maestros Sterne o Benet, eso sí, poner un poco de guasa en el asunto. Su carrera literaria marchaba mal, vino a decir, y se veía como un perdedor seguro… Sé decir que aquello era verdad, porque nunca lo he vuelto a ver así. No hacía mucho que había publicado su novela El siglo (la que yo prefiero de su primera época, es decir, la anterior a Todas las almas) y creo recordar que acaso el libro no había tenido el eco que el autor esperaba. Bromeamos sobre el tema, pero en Javier era perceptible algo parecido al desánimo…”
Fragmento de “Javier Marías, la escritura y el éxito” en Luis Antonio de Villena, Nuevas semblanzas y generaciones, Pre-textos, Valencia, 2010.
