Entre los muchos atractivos que encuentro en la escritura de Javier Marías está su indudable elegancia expositiva, la exquisita cadencia de sus frases, la limpieza escénica en la que viven sus palabras, tan bien colocadas y pulimentadas que parecen ser el resultado de la aplicación de una fórmula magistral y secreta. Sé que mi amor por la literatura en lengua inglesa me hace acercarme a Marías, tan inglés él, en tantas cosas. Conozco pocos escritores nuestros que tengan esa impronta internacional, ese aire cosmopolita, aunque esté escribiendo de los asuntos más locales. Por si todo lo anterior fuera poco, y siendo, como soy, gran aficionado a las columnas de prensa, diré que poder gozar de ochenta y cuatro columnas periodísticas de incontestable profundidad, y de rotunda sátira, como las reunidas en este magnífico libro, es para mí todo un regalo. Sigo a Marías por tierra, mar y aire, pero en sus entregas a la prensa suelo encontrar un gran alivio para la insoportable levedad de las tardes dominicales. Autor personal, nada indulgente, suele dar con la clave de los asuntos, y deja siempre, con maestría, un poso de rebeldía y una sonrisa cómplice en los labios del lector. Gran libro, también para políticos.
J.M.G.
El Correo Gallego, 28 de febrero de 2010
