CUENTOS DE LAS ORILLAS DEL RIN
ERCKMANN-CHATRIAN
Nota previa de Javier Marías
Traducción de Mercedes López-Ballesteros
Reino de Redonda, 2009
Distribuye ÍTACA
Este decimonoveno volumen del Reino de Redonda está dedicado a la memoria de Don Heliodoro Carpintero, que me permitió leer por primera vez estos cuentos en su casa de Soria, y me enseñó a escribir del derecho con la mano zurda, en la lejana New Haven.
EL EDITOR
Historias antiguas de un tiempo desaparecido
(Nota previa),
por Javier Marías
CUENTOS DE LAS ORILLAS DEL RIN
El tesoro del viejo duque
Mi ilustre amigo Selsam
La pesca milagrosa
La ladrona de niños
Lo blanco y lo negro
Hans Weinland el cabalista
El réquiem del cuervo
El canto del vino
APÉNDICES
Appendix I/Apéndice I: M P Shiel’s and John Gawsworth’s Redonda/La Redonda de M P Shiel y John Gawsworth (updated/puesta al día 2009)
Appendix II/ Apéndice II: Jon Wynne-Tyson’s Redonda/La Redonda de Jon Wynne-Tyson (updated/puesta al día 2009)
Appendix III/Apéndice III: Javier Marías’s Redonda/ La Redonda de Xavier Marías (updated/puesta al día 2009)
Historias antiguas de un tiempo desaparecido (Fragmento de la nota previa)
“Émile Erckmann (1822-1899) y Louis Alexandre Chatrian (1826-1890) sólo son recordados hoy por sus cuentos macabros, que despertaron la admiración y el reconocimiento de dos de los mayores maestros del género, M R James y H P Lovecraft. Gracias a esos elogios se publican de vez en cuando sus Contes fantastiques (1860) o se incluye alguno de éstos en una antología, tanto en España como en Inglaterra y Francia. Pero de esta otra colección, Cuentos de las orillas del Rin (1862), nadie se acuerda si no es para rescatar el ya mencionado o el titulado «Lo blanco y lo negro», que, lo mismo que «Hans Weinland el cabalista», también tiene una vena fantástica. En realidad casi todos poseen algún elemento misterioso o turbio, cuando no directamente sobrenatural, pero, con excepción de los señalados, no podría decirse que sean de terror ni de fantasmas ni cabalmente fantásticos. Y sin embargo, al terminar la breve lectura, uno tiene la sensación de haber visitado un lugar de ensueño, y siente añoranza de esas modestas ciudades alemanas, holandesas o alsacianas (mitad reales, mitad fabuladas) dominadas por la presencia del río…”
XAVIER MARÍAS


