Javier Marías es un escritor denso, motivado por la realidad y el ensueño, porque “Nadie piensa nunca que pueda ir a encontrarse con una muerta entre los brazos y que ya no verá más su rostro cuyo nombre recuerda”. Narrador recurrente, gira y gira sobre el mismo punto, viendo las escenas desde diferentes perspectivas, produciendo vértigo, tejiendo una red de araña que nos envuelve y atrapa.
En Mañana en la batalla piensa en mí, novela de título magistral tomando de un verso de Shakespeare, el autor nos conduce a una experiencia inusitada, repleta de seres que viven en soledad como en fotografías, todos extraños, como en retratos sin nombre, en un Madrid moderno donde ya están plenamente satisfechas las necesidades primarias y lo que interesa es desvelar el sentido trágico de la vida.
La historia se funda de un acto de infidelidad de Marta Téllez, mujer casada y madre de un hijo de dos años, quien aprovechando la partida de su marido a Londres y al no estar disponible su amante regular, invita a su apartamento a un guionista de televisión y escritor de discursos que acaba de conocer. Cenan, beben vino y en el dormitorio ella sufre una molestia que detiene la acción erótica, y muere. Víctor, el sorprendido personaje imprevisto, analiza las implicaciones, busca papeles de identidad, nombres, el teléfono del hotel en Londres donde se hospeda el marido, se fija en la galería de fotografías, escucha los mensajes grabados en el teléfono, pero no se atreve a avisarle a nadie porque ni existe, ni quiere resultar implicado. No da un parte anónimo a las autoridades, sino abandona el frío cadáver en el dormitorio y al niño en la habitación vecina, aunque antes de marcharse todavía, lave los platos y las copas de la cena, y le prepare el desayuno al niño, para que al despertarse a la mañana siguiente no se queje de hambre ni extrañe a su madre dormida.
Víctor no se aleja para siempre del cadáver como era su deseo, sino de allí en adelante se aproxima cada vez más a los deudos para conocerlos, para saber más acerca de aquella mujer cuya vida presenció extinguirse sin sentido alguno. La vida se plantea extraña y absurda, y el mundo repleto de almas solitarias.
MÉNDEZ VIDES
El Periódico (Guatemala), 3 de noviembre de 2009