Su prosa prolija e hipnótica ha sido traducida a 37 idiomas. Con más de cinco millones y medio de libros vendidos es, probablemente, el escritor español vivo más prestigioso fuera de nuestras fronteras. El Nobel es solo cuestión de tiempo…
Javier Marías recibe al equipo de GQ en su apartamento del centro de Madrid como quien abre las puertas de su reino literario (y tiene uno, el de Redonda) a una invasión bárbara. Penetramos en la abigarrada guarida del escritor, llena de estanterías colmadas de volúmenes, soldaditos de plomo, recuerdos de todo tipo y montañas de libros apilados, como un elefante en una cacharrería. ¡Que nadie rompa nada, por favor!, le espeto a mis compañeros, cargados de trípodes, flashes y maletas, mientras observo con cierto arrobo la vieja máquina de escribir que dormita en un despachito (Marías, como ha reconocido muchas veces, desconoce las virtudes del ordenador y es un analfabeto cibernético). De ese objeto al que Bukowski definió como la ametralladora del escritor han salido las páginas de Corazón tan blanco o su aclamada última trilogía, Tu rostro mañana. Si te concentras, casi puedes oler la tinta de las palabras flotando entre las volutas de humo de los cigarrillos que e! novelista encadena, uno tras otro, mientras hablamos.
“Estoy pensando en dejarlo”, aventura con escasa convicción mientras aspira una honda calada por indicación de nuestro fotógrafo. Tal vez, creo, a los 58 años todo hombre sensato debería plantearse abandonar sus vicios. No está entre los suyos el del matrimonio: su casa es la casa de un hombre soltero. Tampoco el de los hijos, “aunque he tenido muchas novias -precisa-, y ahora tengo una también, aunque a mi edad la palabra ya suene un tanto absurda. Nunca he tenido la sensación de que la escritura me impidiera vivir y, desde luego, no he concebido mi profesión como un sacerdocio” .
Sacerdocio o no, lo cierto es que su relación con la literatura es de una precocidad inusual. Publica su primera novela, Los dominios del lobo, con tan solo 19 años. Travesía del horizonte, su segunda incursión en el género, ve la luz tan solo 12 meses después.
No obstante, la fama y el reconocimiento internacional no le llegan hasta la publicación de Todas las almas, una novela pseudo-biográfica ambientada en Oxford cuyos personajes han transitado el universo de Marías a través de los años y las obras. Su anglofilia apenas disimulada (ha escrito también excelentes traducciones de Conrad, Faulkner o Sterne), le ha deparado no pocas críticas. “Ya sabes que a mí, durante mucho tiempo, y aún hay mucha gente que lo dice, me han negado incluso la españolidad, han dicho que soy un escritor inglés que escribe en español, que mi literatura parece una traducción del inglés”.
“En general, tengo mejor prensa fuera de España que en España, y he recibido más premios en otros países que aquí -constata-. Hay que tener en cuenta que este país es tradicionalmente tirando a rácano. Pero bueno, en mi caso prefiero que mis cosas no causen una aceptación tibia. Me parece preferible tener lectores muy entusiastas y detractores muy furibundos a resultar indiferente”.
Desde abril de 2008, ocupa el sillón R de la Real Academia (”lo más parecido que hay en España a un club inglés”, bromea), honor que solo aceptó tras la muerte de su padre, el filósofo Julián Marías; y su nombre suena ya entre los candidatos al Nobel.
Entretanto, escribe su columna semanal en el dominical de El País y trabaja ya en lo que podría ser su próxima novela, protagonizada, por primera vez, por una mujer: “Aún no sé si llegará a ser una novela o no; tras mi última trilogía acabé tan cansado que me lo estoy tomando con calma”.
HÉCTOR IZQUIERDO
GQ, Especial aniversario, noviembre de 2009
