Archive for Marzo, 2009

31st Marzo
2009
written by zonafantasma

Hoy 31 de marzo, a las 19.30, en la Boutique del Libro de Palermo Viejo, Thames 1762, Palermo, Javier Marías conversará con Silvia Hopenhayn.

Marías y las novelas del corazón

Javier Marías es un escritor que nos hace oír lo que no siempre se puede o se debe decir.

Sus libros, de un estilo inigualable, susurro de una lengua que enlaza y deshace, provoca y reúne, anuncia y desmiente, nos convierte en lectores testigos de lo impronunciable.

Desde sus primeros títulos, Mañana en la batalla piensa en mí, Todas las almas, El hombre sentimental, Negra espalda del tiempo, hasta Tu rostro mañana, nos envuelve en tramas casi musicales, con variaciones que desembocan en un final siempre emotivo, veraz, tal vez irónico. De visita por primera vez en Buenos Aires, el escritor español viene acompañado de una nueva edición de su novela Corazón tan blanco, en la que sobrevuelan Shakespeare, Nabokov y Jerry Lewis.

La historia comienza con un feroz suicidio frente a un espejo, en el baño, de una mujer que se hunde una bala en el corazón, durante una cena que no contaba con dicha escena. Los testigos callan lo que no comprenden. Y en ese acto indescifrable se constituye el secreto del protagonista que, no en vano, es traductor e intérprete de varias lenguas.

Durante toda la novela este enigma irá cobrando vida -sin poder develarse, traducirse. Y el amor estará signado por lo que se cuenta o se deja de contar. No sólo con respecto a lo que se dice, sino a la forma en que se escucha. Así, una frase de renuncia puede ser oída como una inducción.

Por eso, algunas conversaciones son obras de arte irrepetibles, entregas inmediatas que permanecen intactas en la memoria que las enmarca. Javier Marías logra mostrar ese instante de conversación único, que no estaba antes ni después, lo impredecible.

En esta novela, -aunque también en las últimas- lo que se cuenta es aquello que se dijo sin precaución alguna. Pero también las estrategias que van velando el efecto de ciertos dichos. Negaciones que afirman, por ejemplo: “No vi razón para no decirle la verdad, y sin embargo tuve la sensación de no hacerlo al hacerlo.” O: “Cuántas cosas se van no diciendo a lo largo de una vida o historia o relato, a veces sin querer o sin proponérselo. Yo no sólo había callado?”

La historia de amor entre Juan y Luisa prospera en lo que van contándose. “Contar parece tantas veces un obsequio, el mayor obsequio que puede hacerse, la mayor lealtad, la mayor prueba de amor y entrega”. Y concluye, con fervor: “la lengua en la oreja es también el beso que más convence.”

Esta idea de oír y contar, en las novelas de Marías, lleva implícitos la mentira, el equívoco, la confianza, la dulzura, la prepotencia, el desquite, pero sobre todo, lo incontrolable. Y lo incontrolable es lo que finalmente ocurre. De allí que la novela tenga suspenso, pero un suspenso que radica en no saber lo que fue dicho antes de que algo tremendo ocurriese. Como arguye el protagonista, “quizá por eso se cuenta tanto o se cuenta todo, para que nunca haya ocurrido nada, una vez que se cuenta.”

SILVIA HOPENHAYN

La Nación, 25 de marzo de 2009

31st Marzo
2009
written by zonafantasma
Ni me lo nombren. Marías es un firme candidato al premio Nobel, pero no quiere oir hablar del tema.

Ni me lo nombren. Marías es un firme candidato al premio Nobel, pero no quiere oir hablar del tema.

De visita en Buenos Aires, el escritor que reúne éxito de crítica y de ventas cuenta cómo lo hace.

“El novelista es como un televidente, mira con impunidad y juzga y dice lo que le parece, sabiendo que del otro lado nadie le va a contestar.” Eso dice el escritor español, traductor y miembro de la Real Academia Javier Marías, en la entrevista concedida a Clarín. El mismo hombre que sin dejar de ser locuaz se muestra reservado y confiesa preferir la soledad del trabajo a la frecuentación de los círculos literarios de su país, entre los que, sin embargo, es una celebridad.

De paso por Buenos Aires, luego de recibir en Chile el Premio Iberamericano de Letras José Donoso, Marías aprovechará su estadía para presentar aquí la última parte de su novela Tu rostro mañana. Veneno, sombra y adiós y para hablar sobre su obra. Una obra que con cada nuevo título se transforma en fenómeno de ventas en España, que desde hace años viene siendo traducida a muchos idiomas y que lo postula como un firme candidato al Premio Nobel, aunque él ni quiere oír hablar de ello.

La trayectoria, el éxito comercial, formar parte de la Real Academia, los reconocimientos y los premios, lo han convertido en un escritor canónico. ¿Hasta qué punto esto influye en su escritura?

Tampoco es para tanto –dice con modestia–, ni siquiera me considero un escritor prolífico a pesar de que llevo publicados más de una veintena de títulos. Lo mío es un caso raro de precocidad y veteranía: empecé a publicar a los 19 y desde entonces no he parado, por eso me considero un veterano. Yo he tenido una suerte inmensa. Hubo un momento puntual en el que experimenté esa suerte. Fue en 1996, cuando mi novela Corazón tan blanco fue traducida en Alemania y un crítico muy prestigioso e influyente -y también temido por su ferocidad con los libros que no le gustaban- tuvo para con el mío comentarios sumamente elogiosos en el programa televisivo que conducía en ese país. Sólo allí se vendieron más de un millón doscientos mil ejemplares de mi novela. Pero se sabe que los alemanes son muy obedientes… A partir de ese momento me sentí muy libre, porque ya había tenido mi cuota de suerte. Había alcanzado un nivel altísimo de aceptación, de ventas y de crítica; no podía pedir más. Por eso me dije: si en el futuro las cosas me van mal, no debería quejarme. Y me dediqué a hacer lo que quería.

Y sin dudas lo hizo. De otro modo no se explica el arriesgado proyecto que significó la escritura de Tu rostro mañana, una novela de más de 1.600 páginas, publicada en tres partes que aparecieron en 2002, 2004 y 2007 que, según él, escribió sin un plan previo.

Es muy difícil pensar que una obra de esa importancia no haya sido tramada de antemano. ¿Cómo lo hizo?

Soy un buen improvisador. En verdad yo tenía varias cuestiones dando vueltas en mi cabeza, digamos de índole teórica, una de ellas tiene que ver con aquello que seríamos capaces de hacer, con cuál será nuestro rostro mañana. Así me puse a reflexionar sobre nuestra capacidad o incapacidad para interpretar lo que vemos, los signos y los avisos que nos anticipan lo que va a ocurrir y nuestra tendencia a negarlo. ¿Acaso no nos damos cuenta si alguien nos va a traicionar o a delatar? Lo sabemos, pero preferimos negarlo porque nos duele pensarlo. La narración está destinada a ilustrar esa idea. Así fueron apareciendo los personajes y un puñado de situaciones. En el transcurso fui buscando el rumbo que tomarían pero me puse como regla atenerme a lo que había planteado en un principio. Además la primera parte ya estaba publicada, ¡no tenía forma de torcer lo que estaba escrito! De manera que hice que lo azaroso se transformara en necesario.

¿La escritura es un punto de partida o un punto de llegada?

Las dos cosas, porque es una búsqueda y a la vez una confirmación de nuestras sospechas, de aquellas impresiones que son como las de un niño: se dan de una vez y para siempre, y sin temor de decir lo que se piensa. Además, me reservo ese costado infantil: seguiré escribiendo mientras me divierta hacerlo.

JORGELINA NÚÑEZ

Clarín, 31 de marzo de 2009

30th Marzo
2009
written by zonafantasma
El escritor recuerda a Francis Ford Coppola y a Roberto Bolaño

El escritor recuerda a Francis Ford Coppola y a Roberto Bolaño

Estuvo la semana que termina en Chile recibiendo el Premio Iberoamericano de Letras José Donoso. Hablamos con el autor de Corazón tan blanco, quien aquí, en primera persona, se refiere al pasado y sus “zonas de sombra”, al Reino de Redonda, a W. G. Sebald y a Enrique Vila-Matas.

Había procurado no cruzar el océano Atlántico. En 1999 estuve en México, y ahora Chile, que no conocía. Estaba desentrenado, no es fácil subirme a un avión. Por eso estoy mentalizado que en noviembre deberé ir a Estados Unidos donde se han publicado diez de mis libros , a presentar el tercer volumen de Tu rostro mañana.

Hasta los años 80 traduje bastante, luego algunas cosas, un poema, un cuento, pero la tarea de traductor y escritor son demasiado parecidas como para compaginar las dos. A pesar que le tengo estima, incluso un poco de nostalgia. Siempre quise traducir algo de Henry James y T. S. Eliot, pero ya está casi todo traducido, aunque tengo particular debilidad por La canción de amor de Alfred Prufrock. El traductor no sólo es un lector privilegiado, sino también un escritor privilegiado, porque vuelve a escribir en una lengua distinta, después de leer otra.

Ahora escribo una novela de dimensiones normales, no totalizadora como Tu rostro mañana, es una historia relativamente sencilla. Uno puede ser novelista de su propia vida, pero incluso el pasado es difuso recordarlo, porque hay zonas de sombra, y cosas que siguen siendo inexplicables. El novelista, una de las cosas que intenta, es saber lo que no se puede saber, algo que en la vida es imposible.

Por ejemplo, el género policial me interesa, pero ya no lo leo como cuando adolescente. Pero sí hay elementos del género muy aprovechables, trasladables a cualquier tipo de novela. Pesquisas, perplejidades ante cosas explicables, han sido cuestiones que yo he tomado prestado del género policial.

Con respecto a uno de mis compatriotas, Enrique Vila-Matas, creo estar más cerca de él en un plano teórico que uno real. Hace unos meses el diario El País hizo un tema, donde preguntaron a 100 escritores los cinco libros que lo habían marcado. Bueno, yo era uno de ellos junto a Vila-Matas, y con él coincidimos en tres títulos. Pero la literatura sobre escritores, como la de él, me cansa.

Mi único reino es el de Redonda, donde los requisitos para pertenecer son: alguien a quien yo admire, alguien con quien haya tenido trato, y como es un reino bilingüe, sus obras deben ser traducidas tanto al inglés y al español.

Por ejemplo, Francis Ford Coppola tuvo interés en publicarme en su revista de cuentos Zoetrope: All-Story, entonces por ese motivo cruzamos correspondencia, y no podía decirle que no al hombre que ha hecho El Padrino.

Y con W. G. Sebald, también nos carteamos en los últimos dos años de su vida, ambos nos habíamos leído y él dijo cosas muy amables de mi obra.

Ahora, de haber vivido Roberto Bolaño sería parte del Reino de Redonda, él fue muy generoso conmigo. Nunca nos conocimos en persona, pero sé que hubiese sido un gran duque.

JAVIER GARCÍA

La Nación, 29 de marzo de 2009

29th Marzo
2009
written by zonafantasma

En Castellón hay un señor con permanente cara de pocos amigos y gran papada que sale a menudo en los periódicos. Lo que más recordarán ustedes, sin embargo, es que siempre lleva gafas negras esté donde esté, en un interior o en el exterior, sea de radiante día o de tenebrosa noche. Lo cierto es que estamos hartos de encontrárnoslo en la prensa y nunca le hemos visto la mirada. A menos que tenga unos ojos muy delicados o hirientemente bizcos o padezca fotofobia, la impresión que da es que por nada del mundo quiere que conozcamos eso, su mirada. O tal vez carezca de ella, es posible: hay personas que, aun con ojos, es como si no los tuvieran, porque éstos jamás miran de frente o son inexpresivos, velados o sosos hasta hacerse impenetrables, o anularse.

El individuo en cuestión, no obstante, tiene nombre y cargo: se llama Carlos Fabra y es el Presidente de la Diputación de Castellón y un pez gordo del Partido Popular. Suele aparecer en los diarios asociado principalmente a dineros inexplicables o inexplicados. No he seguido con atención sus aparentes turbiedades, pero, puesto que no está entre rejas ni ha sido destituido, sino que mantiene su flamante poder y con ostentación lo ejerce en su feudo, supongo que nunca se han hallado pruebas de que haya cometido delitos ni irregularidades. Indicios sí parece haber, dada la reiteración de su presencia, pero la cosa no debe de haber llegado más lejos. Hace unas semanas volvimos a toparnos con su cara de pocos amigos y su gran papada y sus gafas. Lo de “pocos amigos” es, desde luego, la conocida expresión figurada, porque sin duda los adquiere a patadas, a tenor de la grabación que ha emitido la SER. En ella se lo oye hablar desenfadada y jactanciosamente con un miembro de su partido, poco antes de las últimas elecciones municipales. “Ni sé la cantidad de gente que habré colocado en doce años”, afirma ufano. Y cita, entre las entidades en las que ha “colocado” a tantos, la propia Diputación, en la que tiene contratados a más de treinta “asesores”, el Hospital Provincial, el Instituto de Promoción Cerámica (sic), la Escuela Taurina (sic), el complejo socioeducativo (?) de Penyeta Roja y el Puerto de Castellón. Y añade que en esos y otros sitios tan necesarios y fundamentales, se puede “colocar a un sinfín de gente, asesores, secretarios, directores generales, subdirectores, subsecretarios, asesores de los consejeros, directores territoriales, secretarias de no sé qué… Y toda esa gente es un voto cautivo. Ese es un voto cautivo, que lo tengáis muy claro”. A continuación pone un ejemplo, “una tontería”: “Madre que quiere entrar en el colegio de la Consolación de Burriana”. (Como habla un poco en plan indio, no se entiende si la madre quiere meter a su vástago o si es ella la que ansía ir a la escuela.) “Está muy difícil”, prosigue Fabra. “No hace falta, Fabra llama a Baila y Baila mete en ese colegio y esa señora es un voto agradecido”. (Algo más sabemos ahora del hombre sin mirada: que se refiere a sí mismo en tercera persona, como algunos futbolistas y folklóricas, no precisamente los más listos. En cuanto a “Baila”, explica María Fabra en su crónica de este diario, se trata del entonces Director Territorial de Educación en Castellón y ahora Director General de Centros Docentes de la Generalitat Valenciana.)

Lo primero que uno se pregunta es por qué ese Baila no dejó entrar a la primera a la madre, si valían ella o su vástago, y se responde que porque no se lo había ordenado aún Fabra, que controla hasta las tonterías. Lo del voto agradecido o cautivo se explica por sí solo, lo único es que suena mucho a caciquismo y a tráfico de influencias. Pero de esta conversación tan iluminadora lo decisivo es la expresión “secretarias de no sé qué”, al final de una retahíla (“un sinfín”) de cargos semiimaginarios. Yo estoy convencido de que Fabra no es el único político español –en modo alguno– que “coloca” a gente superflua sin ton ni son, tan sólo para contentarla y darle un sueldo por figurar y asegurarse su voto futuro. Es más, se hace preciso saber cuántas personas innecesarias están así sufragadas por el Estado (que incluye Comunidades, Ayuntamientos y Diputaciones) y por qué éste mantiene con los impuestos de todos a una parte privilegiada de la población que no sirve para nada. ¿“Asesores de los consejeros”? Me imagino que también habrá consejeros de los asesores, y asesores de los subdirectores, y consejeros de los subsecretarios, y secretarias “de no sé qué” para cada uno de ellos, en Castellón y en otras partes. Las palabras un poco sioux de Fabra son mucho más importantes de lo que parecen en primera instancia. Lo que revelan es que el Estado no nos brinda a los ciudadanos lo que necesitamos y basta, sino que utiliza nuestro dinero para crearles empleos fantasmales a unos cuantos –“a un sinfín”, a todas luces–, que maldita la falta que nos hacen. No sé lo que les parece a ustedes, pero yo lo veo como una monumental estafa, me ponga o no las gafas negras, que al fin y al cabo también tengo.

JAVIER MARÍAS

El País Semanal, 29 de marzo de 2009

29th Marzo
2009
written by zonafantasma

Narrador celebrado, articulista polémico y monarca de un reino literario, el escritor español Javier Marías visitó Chile por primera vez para recibir el premio José Donoso de la Universidad de Talca. Conversa sobre algunas de sus facetas.

Cuando Javier Marías publicó su novela Todas las almas en 1989, contando las andanzas de un español, profesor en la Universidad de Oxford por un par de años, no podía ignorar que contribuiría a la identificación entre narrador y autor (Marías enseñó un par de años en Oxford). Sin embargo, nunca imaginó que sería al punto en que efectivamente ocurrió, aunque las diferencias entre ambos eran tantas como las semejanzas. En su última novela, Tu rostro mañana -su retoño de 1.600 páginas, nacido en un parto de cinco años (y una gestación de algunos más)-, retorna, años después, ese narrador, que ahora sabemos se apellida Deza: el antiguo profesor está de nuevo en Inglaterra y ahora trabaja para sus servicios secretos.Aunque en las novelas que publicó entre aquellas dos -las más exitosas-, Corazón tan blanco (1992) y Mañana en la batalla piensa en mí (1994), no se identificó autor y narrador (siempre en primera persona), ocurrió otra confusión entre verdad y ficción, según cuenta en Negra espalda del tiempo. Si en Todas las almas relató la historia del Reino de Redonda (que se hereda por la literatura), en 1997 el último de sus monarcas, Jon Wynne-Tyson, abdicó en favor de Marías. Actual rey de Redonda -una isla antillana cuya leyenda se alimenta de esta tradición-, Marías sigue la costumbre de nombrar duques y se desentiende de todas las “disputas dinásticas”.

Intérpretes

En las novelas de Marías abundan traductores e intérpretes (”Me interesa que los narradores sean personas que, por sus profesiones y en teoría, no tengan voz propia -cantantes, profesores, traductores, “negros” literarios-, aunque, paradójicamente, en la novela hablan sin parar”). Todas ellas están escritas en una prosa divagatoria, alambicada, morosa, llena de frases subordinadas y reincidencias.

Tu rostro mañana implica un acendramiento de la voz y recursos narrativos de Marías. Deza, de hecho, es reclutado por los servicios secretos ingleses debido a su capacidad para vaticinar las conductas de las personas: es un “intérprete de vidas”. Es, además, un libro ambicioso: también incorpora fragmentos de historias familiares (la principal, la delación que sufrió su padre, el filósofo Julián Marías); sus temas son muchos temas: la violencia, el miedo, el amor, la guerra y la memoria, la paz y el olvido, el desconocimiento de los demás (incluso los más cercanos) y el de uno mismo. Es indudablemente su empresa de mayor aliento. O quizá desaliento, pues hay un trasfondo de pesimismo y amargura, aunque no faltan atisbos cómicos (a veces, sátira feroz) en un contexto más bien desolado. Pero las muestras de humor no son extrañas en los libros de Marías, e incluso las hubo en su discurso de incorporación a la Real Academia Española cuando contó la historia de un amigo, al que llama Vián, declarando ante un juez, cuyos desvíos y circunloquios hacían imposible entender nada de lo que decía.

-Tu rostro mañana empieza como novela de espías, pero termina hablando de todo. ¿Hay una pretensión totalizadora?

-Supongo que resulta que sí, que hablo de muchos asuntos y que tiene una cierta pretensión totalizadora (destaco lo de pretensión). No es que yo me lo haya propuesto antes de empezar el libro. No soy el tipo de escritor que tiene las cosas muy claras antes de escribir. Improviso sobre la marcha.

-La traición parece ser un asunto que le ha preocupado desde siempre.

-Sí, y quizá donde está más explicitado es en Tu rostro mañana. El padre del narrador fue delatado de una manera que coincide con lo que le sucedió a mi padre. Es una historia que supe desde joven, ocurrida en 1939 y que tuvo repercusiones en su vida: fue encarcelado y con suerte se salvó de la muerte; sufrió represalias: se le impidió trabajar en la universidad y hasta escribir en la prensa, todo lo cual lo llevó a ganarse la vida traduciendo, escribiendo muchísimo, enseñando en universidades extranjeras, de manera que también influyó en mi vida y la de mis hermanos. Y no fue una traición cualquiera en una época cualquiera. Es la traición de tu mejor amigo, durante una guerra civil, donde el resultado normal de una denuncia así era morir. Tomé en préstamo los hechos de esta historia.

-También se detecta en una novela antigua, El siglo.

-Sí, aunque El siglo es más bien un intento por entender la personalidad de un delator, algo no tan raro en mi país. El último Premio Nobel español, Camilo José Cela, se ofreció como tal en plena guerra civil, en una carta -repugnante en su tono y que él nunca desmintió- a la policía franquista.

-¿Cree, como dice un personaje de la novela, que la traición es consustancial a los Estados?

-Lo dice Tupra, un personaje muy particular. En cierto sentido, los Estados, como ha de suponer quien no sea muy ingenuo, necesitan de la amenaza, el miedo, de enemigos, reales o más o menos imaginados, necesitan del delito y en parte de la traición y la amenaza de traición al Estado. Tupra trabaja para los servicios de inteligencia ingleses y en una escena somete al narrador, subordinado suyo, a una sesión de vídeos escogidos en que aparecen personas de cierta influencia en actitudes delictivas o sonrojantes, pero no le interesa tanto hacer justicia como poder avisar que tiene esa información. Le interesa controlar. Al Estado o a lo que se llama las cloacas del Estado le interesa que la gente cometa cosas impropias para poderlas controlar y manipular.

-En el libro confluyen temas anteriores e incluso personajes de otros libros. ¿Es un juego?

-Hay un elemento de juego y de guiño, pero también de conveniencia. Si necesito un personaje de ciertas características y ese personaje ya existe, lo utilizo, manteniendo la coherencia narrativa. Y no sólo hay personajes que reaparecen: hay palabras, frases, imágenes que se repiten, ritornellos, por decirlo así, un elemento musical, como una melodía que vuelve. Alguna gente señala que mis novelas tienen vasos comunicantes; probablemente tienen razón.

-En un artículo antiguo señalaba que en los novelistas siempre se sospecha un elemento autobiográfico y en los memorialistas uno ficticio; y que a usted le interesaban los libros que mezclaran ambas sospechas. ¿Es Tu rostro mañana el resultado?

-En cierta medida, sí. Reconozco que algún material de la novela es real, que lo he tomado en préstamo, incorporándolo a algo ficticio. Lo interesante en la literatura es que la procedencia de los materiales es o debería ser indiferente para el lector. Ahora hay mucha información sobre el autor de una novela. Pero si mi libro se traduce al húngaro, el lector húngaro leerá la novela y nada más. Lo mismo si es leído -lo que es dudoso o más que dudoso- en cincuenta o cien años. Nadie sabrá qué procede de la imaginación y qué de una historia real. Creo que para el lector debería ser indiferente esa procedencia. El mal escritor sería el que la trasluce. El escritor pasa sus materiales por un filtro -la literatura- donde todo se junta en un texto. Una de las maneras de lograrlo, de volver a producir esa indiferencia, quizá sea dar algunas pistas pero no todas de aquello que sí y aquello que no viene de una historia real.

-En sus artículos las referencias autobiográficas no se desfiguran como en las novelas.

-Es otro el que los escribe.

-En muchos se refiere a su infancia.

-Hay varios de tipo evocativo o autobiográfico (reunidos ahora en Aquella mitad de mi tiempo). Llevo ahora catorce años escribiendo una columna, cada domingo. Uno se repite, porque la realidad también se repite, así que se intenta variar un poco y uno de los recursos es hacer memoria. Tendencia que podría reprochársele a una columna de actualidad, aunque a la gente parece gustarle. Y, bueno, la infancia es un período importante en la vida de cualquiera, nos marca: entonces se descubre el mundo y no nos abandona del todo nunca. Una de mis maneras de intentar calibrar a las personas es imaginarlas de niños.

-En otros se muestra como un ciudadano enfadado.

-No me gusta mucho el mundo actual, me parecen mal muchas cosas. Y creo que no vale la pena decir lo que todo el mundo ya sabe, lo que la época ya opina por nosotros, sino mostrar lo que no me parece bien. Cada dos años suelo compilar mis artículos. He estado preparando la edición de los últimos y a la hora de ponerle título he pensado en “Una región ocultamente furibunda”, que sería un buen título para mi columna, aunque el adverbio sobra. A veces pienso que soy yo el que me estoy convirtiendo en un cascarrabias. Hay demasiadas cosas que no me gustan. Pero no creo haber tenido una actitud provocadora o de escándalo, detesto ese tipo de escritor que busca llamar la atención de manera profesional.

-El profesor y el padre de Tu rostro mañana lamentan la tontería de esta época. ¿Está de acuerdo con ellos?

-En eso, sí. Y puedo decir que no son un reflejo de mí mismo. Los personajes están inspirados en mi padre y en el gran hispanista sir Peter Russell, quienes estaban vivos y a quienes pedí permiso cuando publiqué los dos primeros volúmenes. Ambos eran muy mayores (nacidos en 1913 y 1914), muy inteligentes y de ninguna manera estaban de espaldas a su tiempo. A los dos oí la misma idea. Mi padre alguna vez refirió lo deprimente que es vivir en una época de decadencia intelectual, habiendo conocido otras mejores. Y yo, sin tener más de 90 años, tiendo a creer que tenían razón. Hay un entontecimiento generalizado, una tendencia a no arrostrar las propias responsabilidades (nadie es culpable de nada: todos son víctimas) y, empezando por los políticos, a un envilecimiento de la sociedad.

-Una de las primeras misiones de Deza es servir de intérprete a unos chilenos. ¿Ha tenido alguna aproximación a los chilenos y su literatura?

-Chilenos no he conocido muchos. Cuando hice clases en Estados Unidos tuve una colega, Marjorie Agosin. He conocido también a Arturo Fontaine. Literariamente, claro que conozco a sus clásicos. He leído a Neruda, Huidobro, Nicanor Parra, Donoso en su día, me gusta Coloane. No estoy muy al tanto de la literatura más actual ni chilena ni de ningún lugar. Sobre todo en los últimos ocho años en que escribir Tu rostro mañana ha sido muy absorbente, no he leído apenas literatura actual.

Estilos y ecos

-Ese amigo que llama Vián, en su discurso para la Real Academia, ¿ha influido en su estilo?

-Espero que no. Me parece que mi manera de hacer digresiones o de divagar no es tan disparatada o inasible como la de aquel personaje, que es real. Mis digresiones, que no son pocas ni menores, tengo la idea que están más controladas y que retomo las ideas interrumpidas para llegar a alguna parte. O eso creo.

-En su sistema de ecos figuran las citas. Hay una de Rilke que se reitera: “Extraño no seguir deseando los deseos”. Usted, ¿sigue deseando los deseos?

-Últimamente me lo he estado preguntando. Paso por una etapa un poco extraña de mi vida literaria y también personal, pues la literatura ocupa buena parte de mi tiempo. Después de Tu rostro mañana tengo la impresión de haber terminado mi obra. Tengo 57 años, que no son pocos, pero no demasiados. Me dicen que soy el más joven en recibir el premio Donoso, aunque soy un autor veterano, empecé a publicar con 19 años. Después de este libro -está claro que nunca voy a acometer uno ni remotamente semejante- tengo una cierta duda de qué más me queda. No es que considere que sea una gran obra, a pesar de su tamaño, pero tras un proyecto tan ambicioso y extenso, me queda la sensación de haber llegado a un punto de inflexión y que todo lo que venga en el futuro será “menos”. Insisto en que no estoy hablando de calidad ni de resultados, pero ya no sé muy bien si realmente deseo escribir. He empezado a escribir, con todo, otra cosa. Una novela de dimensiones “normales”. Pero me parece escribirla con menos intensidad, menos intención, estoy dejando que se haga sola, si se puede decir así. Me ha entrado, entonces, la duda de si deseo escribir más: ¿seguiré escribiendo porque no sé hacer otra cosa? Me encuentra usted en unos momentos de leve desconcierto biográfico-literario.

Algo de la vida y algo de la obra

Javier Marías (1951) estudió filología inglesa. En 1997 se convierte en Rey de Redonda. En 2006 fue elegido miembro de la Real Academia Española. Entre sus libros se cuentan las novelas: Los dominios del lobo, Travesía del horizonte, El siglo, El hombre sentimental, Todas las almas, Corazón tan blanco , Mañana en la batalla piensa en mí , Negra espalda del tiempo, Tu rostro mañana. Cuentos: Mientras ellas duermen , Cuando fui mortal y una edición de Cuentos únicos. Recopilaciones de artículos: Pasiones pasadas, Literatura y fantasma, Vida del fantasma, Mano de sombra, El oficio de oír llover, más otras temáticas como Salvajes y sentimentales (fútbol), Donde todo ha sucedido (cine), Aquella mitad de mi tiempo (autobiográficos). Casi todos estos libros pueden encontrarse (en algunos títulos coinciden, en otros no) en ediciones Debols!llo (Random House) y Alfaguara

PATRICIO TAPIA

El Mercurio, Revista de Libros, 29 de marzo de 2009

27th Marzo
2009
written by zonafantasma
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El autor de Tu rostro mañana compartió las claves de su obra y, con buenas cuotas de humor, repasó su vida en el seminario La Ciudad y Las Palabras.

Aplauso cerrado para Javier Marías. El escritor español todavía no emite una palabra y el público que lo fue a ver ayer en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Católica, lo ovaciona. Quizás tengan razón: el autor de Mañana en la batalla piensa en mí es uno de los narradores más exitosos de la literatura hispana. Pero él duda: “Sería discutible”, dice, riendo, al escuchar el calificativo “exitoso”.

De visita en Chile para recoger el Premio Iberoamericano José Donoso, que entrega la Universidad de Talca, Marías repasó su carrera junto al escritor Gonzalo Garcés en el seminario La Ciudad y las Palabras, organizado por la UC y La Tercera. El público repletó la sala, con más de 250 personas, entre los que estaban escritores como Rafael Gumucio, Arturo Fontaine, Carla Guelfenbein y Marcelo Simonetti.

Para romper el hielo, el ganador del Premio Rómulo Gallegos 1995 recordó una historia incluida en su novela Todas las almas (1989): el reino de Redonda, una isla deshabitado del Caribe que posee una simbólica corona.

Inesperadamente, hace 10 años, a Marías le ofrecieron ser rey de Redonda. “Es una cosa aventurera y novelesca. No pude negarme”, dijo y detalló una larga historia verdadera y disparatada que sacó carcajadas entre la audiencia.

Más en serio, con un cigarrillo apagado en la mano, Marías recordó la novela Tu rostro mañana, esa enorme saga de 1.600 páginas, publicada en tres volúmenes y que según la crítica está entre lo mejor de la narrativa hispana de las últimas décadas. Marías, que aseguró no usar computador ni internet, dijo haber terminado agotado. Incluso más: creyendo haber tocado fondo. “Algo me tiene muy desconcertado, tengo la sensación de que nunca voy a tener un proyecto comparable a éste. A veces pienso que ya he terminado como novelista. Ya tengo muy poco más que añadir como escritor, quizá lo que siga escribiendo sean sólo propinas”.

Con 57 años, Marías se siente un veterano, porque hace 38 años que publicó su primer libro. Pese a ello, dice tener una relación distante con los escritores de su país: “España es un país muy difícil. Tengo muy poca relación con la escena literaria de mi país, pese a ser parte inevitable de ella”.

Actualmente, trabaja en una novela más pequeña, que no superará las 250 páginas. Pero asegura que ya no tiene el impulso de antes. “Me será difícil volver a escribir con la misma intensidad con que lo he hecho hasta ahora”.

ROBERTO CAREAGA C.

La Tercera, 27 de marzo de 2009

Las Últimas Noticias

26th Marzo
2009
written by zonafantasma

Hoy 26 de marzo, a las 18 horas, en el Auditorio Sergio Larraín (Comendador 1916, Providencia), el escritor español Javier Marías será entrevistado por el escritor argentino Gonzalo Garcés dentro del ciclo “La ciudad y las palabras”, organizado por la Escuela de Arquitectura de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

JAVIER MARÍAS EN CHILE

El connotado escritor español estará en nuestro país este jueves 26 de marzo. Un imperdible.

El jueves 26 de marzo, a las 18:00 hrs, el connotado escritor español Javier Marías –de visita en Chile para recibir el premio José Donoso– será entrevistado por el escritor Gonzalo Garcés en el marco del programa “La ciudad y las palabras” de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Estudios Urbanos de la Universidad Católica (El Comendador 1916, Pedro de Valdivia Norte. Inscripción gratuita en el mail lvillar@uc.cl). A continuación, Garcés explica por qué hay que tratar de no perderse este encuentro:

-Porque Marías es el escritor español más importante desde Miguel de Cervantes. Inventó una manera nueva de hacer novelas que ha influido en escritores de todo el mundo.

-Casi nunca viaja en avión, porque les tiene terror. Muy pocas veces estuvo en Latinoamérica, y nunca en Chile. Ésta puede ser la única ocasión de conocer en persona al máximo escritor español vivo.

-Acaba de terminar la obra más ambiciosa de su carrera: la trilogía Tu rostro mañana. Liberado de esa pesada carga, está de ánimo expansivo, con ganas de compartir historias y cambiar ideas. Quizás nunca un público vuelva a encontrar a este gran escritor en un estado de ánimo tan accesible

L.P.

Revista Paula, 21 de marzo de 2009

26th Marzo
2009
written by zonafantasma

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El novelista ibérico dictó la clase magistral “El escritor que traduce”, tras recibir el Premio Iberoamericano de Letras “José Donoso”, que otorga la Universidad de Talca anualmente, desde 2001.

“Cuando un joven escritor me pregunta si tengo algún consejo que darle a la hora de abordar su incipiente carrera (…), si tiene la posibilidad de conocer una segunda lengua, le recomiendo traducir, traducir y traducir cuanto pueda”, afirmó el escritor español Javier Marías, en la conferencia que ofreció tras recibir el Premio Iberoamericano de Letras “José Donoso” 2008, que entrega la Universidad de Talca.

El novelista madrileño, autor de Los dominios del lobo (1971) y Corazón tan blanco (1992), ofreció la clase magistral “El escritor que traduce”, luego de recibir este galardón. Desde su mirada como miembro de la Real Academia de la Lengua Española (RAE), abordó la naturaleza del escritor y manifestó que no es posible “enseñar a escribir”.

“Yo no creo que se pueda enseñar cómo escribir. Todo el mundo cree que puede escribir un libro o una novela, no sucede lo mismo con otras artes. Al momento de escribir, se dan cuenta de que la cosa no es tan fácil”, sostuvo. Sin embargo, señaló que sí es posible indicar “cómo no hacerlo, por la vía negativa”.

En este sentido, el narrador expresó que el mejor ejercicio es convertir textos a otro idioma. “Si alguna vez tuviera un taller literario, Dios lo prohíba, lo único que haría sería admitir a alumnos que pudiera traducir de una lengua a otra. Creo que éste es el mejor ejercicio posible para aprender a escribir, mucho mejor incluso que la lectura”, indicó.

Marías añadió que comúnmente se piensa que la traducción es un acto mecánico, sin embargo –continuó– el escritor que logra trasladar a lengua propia se está ejercitando extraordinariamente en el acto de escribir, porque debe lograr que el texto siga transmitiendo su sentido original, aún cuando ha perdido su lenguaje primigenio.

En su intervención, el narrador ibérico abordó otras formas de “traducción”, en el lenguaje cotidiano incluso, dependiendo de quien es el interlocutor. Usó, además, el mismo concepto, al señalar que el escritor debe estar alerta ante este fenómeno, pues interpretar lo que otros quieran decir, es una forma de traducción. Javier Marías es el octavo escritor premiado por este galardón que entrega la Universidad de Talca, con el auspicio de Banco Santander.

De manos del rector Juan Antonio Rock y del gerente de la división gerente división Banca Institucional Banco Santander, Roberto Fuentes, el novelista recibió 20.000 dólares, un diploma y una medalla que acreditan la distinción. Anteriormente, han sido distinguidos el cubano Miguel Barnet (2007) y el portugués Antonio Lobo Antunes (2006).

UNIVERSIDAD DE TALCA

Javier Marías: “Recomiendo traducir, traducir y traducir cuanto se pueda”

“Cuando un joven escritor me pregunta si tengo algún consejo que darle a la hora de abordar su incipiente carrera (…), si tiene la posibilidad de conocer una segunda lengua, le recomiendo traducir, traducir y traducir cuanto pueda”, afirmó el escritor español Javier Marías, en la conferencia que ofreció tras recibir ayer el Premio Iberoamericano de Letras José Donoso 2008, que entrega la Universidad de Talca.

Sus palabras fueron parte de la clase magistral titulada El escritor que traduce, con que el narrador español rubricó el premio entregado por el centro de estudios, que se realiza desde el 2001.

En su alocución, el novelista madrileño, autor de Los dominios del lobo (1971) y Corazón tan blanco (1992) y miembro de la Real Academia de la Lengua Española (RAE), abordó la naturaleza del escritor y manifestó que no es posible “enseñar a escribir”.

“Yo no creo que se pueda enseñar cómo escribir. Todo el mundo cree que puede escribir un libro o una novela, no sucede lo mismo con otras artes. Al momento de escribir, se dan cuenta de que la cosa no es tan fácil”, sostuvo. Sin embargo, señaló que sí es posible indicar “cómo no hacerlo, por la vía negativa”.

En este sentido, el narrador expresó que el mejor ejercicio es convertir textos a otro idioma. “Si alguna vez tuviera un taller literario, Dios lo prohíba, lo único que haría sería admitir a alumnos que pudiera traducir de una lengua a otra. Creo que éste es el mejor ejercicio posible para aprender a escribir, mucho mejor incluso que la lectura”, indicó.

Marías añadió que comúnmente se piensa que la traducción es un acto mecánico, sin embargo –continuó– el escritor que logra trasladar a lengua propia se está ejercitando extraordinariamente en el acto de escribir, porque debe lograr que el texto siga transmitiendo su sentido original, aún cuando ha perdido su lenguaje primigenio.

En su intervención, el narrador hispano abordó otras formas de traducción, en el lenguaje cotidiano incluso, dependiendo de quien es el interlocutor. Usó, además, el mismo concepto, al señalar que el escritor debe estar alerta ante este fenómeno, pues interpretar lo que otros quieran decir, es una forma de traducción.

Javier Marías es el octavo escritor premiado por este galardón que entrega la Universidad de Talca, con el auspicio de Banco Santander. De manos del rector Juan Antonio Rock y del gerente de la división Banca Institucional Banco Santander, Roberto Fuentes, el novelista recibió 20.000 dólares, un diploma y una medalla que acreditan la distinción. Anteriormente, han sido distinguidos el cubano Miguel Barnet (2007) y el portugués Antonio Lobo Antunes (2006).

ESCRIBIR SIN MAPA

El autor de Veneno y sombra y adiós (2007) se define como un escritor que trabaja sin una orientación a priori. “Prefiero siempre ignorar con qué me voy a encontrar. Trabajo sólo con una brújula, tengo una idea de hacia dónde quiero ir, pero no tengo un mapa, no sé si me encontraré un río o un precipicio”, manifestó.

En esta línea, sostuvo que no rectifica sus textos. “Tengo una extraña manía. Me obligo a atenerme a lo que dije en la página cinco y hacer de aquello que fue, quizás, azaroso, algo real. Aplico el mismo principio que rige la vida. No podemos cambiar lo que decidimos hacer a los 15 o 20 años. No cambio nunca lo que puse”, concluyó.

La Tercera, 26 de marzo de 2009

El novelista Javier Marías aconsejó a los jóvenes escritores “traducir cuanto puedan”

El novelista madrileño Javier Marías dictó la clase magistral “El escritor que traduce”, luego de recibir el Premio Iberoamericano de Letras “José Donoso”, que otorga anualmente la Universidad de Talca, e incentivó a que los jóvenes traduzcan tanto como puedan.

“Cuando un joven escritor me pregunta si tengo algún consejo que darle a la hora de abordar su incipiente carrera (…) si tiene la posibilidad de conocer una segunda lengua, le recomiendo traducir, traducir y traducir cuanto pueda”, afirmó el escritor.

El autor de Los dominios del lobo (1971) y Corazón tan blanco (1992) abordó, desde su mirada como miembro de la Real Academia Española de la Lengua (RAE), la naturaleza del escritor y manifestó que no es posible “enseñar a escribir”.

“Todo el mundo cree que puede escribir un libro o una novela, no sucede lo mismo con otras artes. Al momento de escribir, se dan cuenta de que la cosa no es tan fácil”, sostuvo. Sin embargo, indicó que sí es posible indicar “cómo no hacerlo, por la vía negativa”.

En este sentido, el narrador expresó que el mejor ejercicio es convertir textos a otro idioma. “Si alguna vez tuviera un taller literario, Dios lo prohíba, lo único que haría sería admitir a alumnos que pudiera traducir de una lengua a otra. Creo que éste es el mejor ejercicio posible para aprender a escribir, mucho mejor incluso que la lectura”, indicó.

Javier Marías es el octavo escritor premiado por el galardón que entrega la Universidad de Talca, consistente en 20.000 dólares (casi 11 millones y medio de pesos), un diploma y una medalla que acreditan la distinción. Anteriormente, habían sido distinguidos el cubano Miguel Barnet (2007) y el portugués Antonio Lobo Antunes (2006).

Cooperativa.cl, 25 de marzo de 2009

26th Marzo
2009
written by zonafantasma
Ayer, en una ceremonia realizada en el Teatro Regional del Maule, el escritor español, Javier Marías, recibió un reconocimiento a su obra con el premio Iberoamericano de Letras José Donoso.

Ayer, en una ceremonia realizada en el Teatro Regional del Maule, el escritor español, Javier Marías, recibió un reconocimiento a su obra con el premio Iberoamericano de Letras José Donoso.

El escritor español Javier Marías llegó por primera vez a nuestra región y también a nuestro país para recibir el premio Iberoamericano de Letras “José Donoso” 2008, galardón que hace ocho años entrega la Universidad de Talca.

Respecto de que significado tiene para él este galardón que lleva el nombre del afamado y recordado escritor chileno, Marías señaló que “para mi ha sido un honor recibir un premio con su nombre en la medida que su vida me causó gran impresión como escritor y además con la particularidad, siempre agradable, que tuve un poquito de trato con él”.

A Donoso lo recuerda, porque en su juventud leyó “creo que tres de sus libros más conocidos” y pudo conocerlo en el año 1978, cuando el escritor chileno que en ese entonces vivía en España, presentó en Madrid su libro Casa de Campo, ocasión en la que Marías participó invitado por Donoso, del que señaló le pareció “en su momento un escritor deslumbrante”.

El novelista español, dijo no tener claro el por qué recibió el reconocimiento, pero que espera no sea sólo por diplomacia. “Quiero creer que más allá de ser una cuestión de diplomacia, de que toca un español, más bien espero que a los jurados les gustara mi obra lo suficiente”.

La dificultad de contar

Para Marías el lenguaje es insuficiente para reproducir todos los puntos de vista y todos matices de algo sucedido, “a veces la única manera que tenemos de contar algo es fabularla o bien, incluso inventarla”, pues considera que es casi imposible tener la certeza que las cosas han ocurrido como se cuentan.

Por ello, cree que quizá una de las funciones que tiene la ficción en la novela es mostrar que “necesitamos que de vez en cuando, algo sea completo, algo sea acabado y no esté sujeto ni a la duda ni a la incertidumbre… y en una novela nadie podrá decir, no esto no fue así”.

Las posibilidades de un Nobel

El escritor turco ganador del Nobel de Literatura en 2006, Orhan Pamuk, en más de una ocasión ha señalado a Marías como uno de los que podrían ganar el premio, sin embargo el novelista español con una sonrisa en sus labios dice estar convencido que en esto no tiene posibilidades, a pesar de que otros escritores le han hecho saber que lo consideran como uno de los candidatos.

Cercanía con Chile

Si bien ésta es la cuarta vez que visita Latinoamerica, es la primera en nuestro país. Según nos relató, sin haber estado en Chile antes, sintió una cercanía y se interesó a partir del Golpe de Estado del año 73, cuando a sus 22 años cursaba sus últimos años de estudio. “Para los jóvenes de entonces en España fue muy impresionante, que nos afectó mucho por las reminiscencias que nos traía de lo que había sucedido en España en el 66 con el Golpe de Estado de Franco y la Guerra Civil”, expresó Marías.

Desde entonces para él, Chile es un país, “con el que me siento muy cercano, con el que me sentí muy solidario, cuya historia posterior me ha interesado siempre. Digamos que he tenido un vínculo político sentimental en bastante mayor medida que con otros países de América Latina”..

Su obra

El novelista español José Marías, nacido en Madrid, es además traductor y miembro de la Real Academia Española (RAE) desde 2006.

Entre sus novelas destacan Los dominios del lobo (1971), El monarca del tiempo (1978), El hombre sentimental (1986), Todas las almas (1989), Corazón tan blanco (1992), y su obra más reciente es la trilogía que le tomó cinco años escribir denominada Tu rostro mañana (2002 - 2007), cuyos títulos son Fiebre y lanza (2002), Baile y sueño (2004) y Veneno y sombra y adiós (2007).

Si bien pensó se demoraría un tiempo más en retomar la escritura, luego del cansancio que le dejó la trilogía Tu rostro mañana, en los últimos meses comenzó a trabajar en su nuevo libro, el que dijo es una novela más sencilla y que ” estoy dejando que se haga sola. Ya veremos como resulta”.

CRISTINA ESPINOZA

El Amaule, 26 de marzo de 2009

25th Marzo
2009
written by zonafantasma
Foto: Esteban Garay

Foto: Esteban Garay

Asegura el autor español sobre la nación inventada por él, a la que pertenecen, entre otros, los “duques” Pedro Almodóvar, Francis Coppola y Vargas Llosa. Y cuenta que en Nueva York y Amsterdam saldrá un libro de textos sobre Tu rostro mañana.

“La bahía parecía el telón de un teatro pintado”, dice de Valparaíso, donde estuvo el domingo pasado. Javier Marías llegó el sábado a Chile y ya parte a Buenos Aires a fines de esta semana.

Sin antes dejar de recibir, mañana, el Premio Iberoamericano de Letras José Donoso en la Universidad de Talca, motivo de su visita, además de dar una charla este jueves en la Universidad Católica, donde conversará con el escritor Gonzalo Garcés.

“Si alguna vez me viese obligado a tener un taller de escritura ¡Dios lo prohíba! Sólo admitiría a alumnos que conociesen una lengua, además de la propia, y los haría traducir y traducir, porque es la mejor escuela”, dice Marías, quien ha traducido con honores el Tristram Shandy, de Lawrence Sterne, y obras de Faulkner, Nabokov y Stevenson.

Y sobre sus libros traducidos a 34 idiomas dice que “hace muchos años tenía la costumbre de revisar las traducciones al francés, italiano e inglés, las lenguas que conozco pero ahora me falta tiempo, y tengo la suerte de no poder opinar si me traducen al coreano o al croata”, cuenta riéndose desde una sala subterránea de un hotel céntrico.

Javier Marías tiene 57 años y a los 19 publicó su primera novela, Los dominios del lobo. De ahí en adelante obras memorables como Corazón tan blanco y la trilogía Tu rostro mañana (más de 1.500 páginas), finalizada hace dos años.

-¿Qué escribes ahora?

-Un libro de dimensiones normales, unas 200 páginas. Quizá vuelva a mis temas, como Alfred Hitchcock y sus películas, la traición y la incapacidad de saber a qué atenerse. Uno puede saber lo que no quiere hacer, pero nunca tendrás la absoluta certeza de que no caerás en lo que no quieres.

La nación de Marías

-Los inicios en sus libros son memorables, como el de Corazón tan blanco: “No he querido saber, pero he sabido “. ¿Los trabaja mucho?

-Los inicios son más bien casuales, y los hago en la medida que trabajo las primeras páginas más que el resto, pero la verdad es que me cuesta mucho iniciar mis libros. Por ejemplo, ahora en Nueva York y Amsterdam publicarán un libro de textos sobre Tu rostro mañana, entonces me pidieron si podía enviarles un escrito inicial, y buscando encontré la primera página mecanografiada del primer volumen, y al borde de esa página había anotado: “Vuelvo a comenzar la novela casi un año después de haber empezado”. Quizá alguna vez la empiece de veras (dice riéndose).

-¿Hay algún escritor chileno en condiciones de pertenecer al Reino de Redonda (nación creada por el escritor, donde los elegidos son designados “duques”)?

-Los requisitos para ser Duque son: alguien a quien yo admire, alguien con quien haya tenido trato, y como es un reino bilingüe, sus obras deben ser traducidas tanto al inglés y al español. Por ejemplo, Roberto Bolaño hubiese sido parte del Reino de Redonda, ambos nos habíamos leído, y él fue muy generoso conmigo. Lamento que he tardado en leer todo Bolaño, por la razón estúpida de que él publicaba en Anagrama, editorial con la que terminé muy mal.

JAVIER GARCÍA

La Nación, 24 de marzo de 2009

Hoy Javier Marías recoge el Premio José Donoso e inaugura el año académico 2009 en la Universidad de Talca

El escritor español Javier Marías es el invitado especial de la Ceremonia de Inauguración del Año Académico 2009 de la Universidad de Talca, que se desarrollará en el Teatro Regional del Maule hoy, 25 de marzo, a las 11 horas.

El novelista, ganador del Premio Iberoamericano de Letras “José Donoso” 2008, que otorga la Casa de Estudios, ofrecerá una Clase Magistral relacionada con las traducciones en la literatura, con la realidad a través de las letras, denominada “El escritor que traduce”.

Según el programa, la Corporación entregará el premio adjudicado por el escritor, que fue anunciado en agosto de 2008 por el jurado internacional que cada año distingue a un literato en memoria del chileno José Donoso, quien tuvo una estrecha relación con la Universidad y con la Región del Maule.

Los anteriores galardonados han sido el mexicano José Emilio Pacheco (2001), la argentina Beatriz Sarlo (2002), la chilena Isabel Allende (2003), el peruano Antonio Cisneros (2004), el argentino Ricardo Piglia (2005), el portugués Antonio Lobo Antunes (2006) y el cubano Miguel Barnet (2007).

En la oportunidad, en conjunto con el Banco Santander, se hará entrega al autor de Corazón tan blanco de 20 mil dólares, la medalla y el diploma del galardón que entrega la Universidad de Talca.

UNIVERSIDAD DE TALCA

22nd Marzo
2009
written by zonafantasma

Leo que la ciudad de Lérida o Lleida, con Ayuntamiento socialista, ha decidido seguir el ejemplo de Barcelona, con Ayuntamiento del mismo signo político, y poner multas de entre 300 y 3.000 euros tanto a las prostitutas callejeras como a sus clientes; y que Granada se plantea hacer otro tanto, lo cual, probablemente, con el estúpido mimetismo reinante en España, llevará a otros muchos lugares a adoptar las mismas medidas represivas, que, si mal no recuerdo, tienen su origen en Suecia hace más de un decenio: aquí nunca se es original en nada. Según la noticia, “el Consistorio leridano pondrá en marcha un plan integral para buscar alternativas sociales, educativas y laborales a las personas que se prostituyen”. Las afectadas, sin embargo, se oponen a la nueva ordenanza. Subrayan que la prohibición no da resultado y que no están claras las políticas sociales alternativas. Y en efecto, es difícil que lo estén, dado que fuentes policiales cifran en unas 1.100 las mujeres –en ningún momento se habla de varones– que se dedican a la prostitución en Lleida. Mil cien, en una población de unos doscientos mil habitantes, no son pocas personas a las que encontrar empleo, sobre todo en época de paro creciente y teniendo en cuenta, además, que la mayoría de esas mujeres no estarán preparadas para desempeñar muchos trabajos de buenas a primeras, y que algunas los rechazarán de plano. Calcúlese una proporción similar en Granada, con su medio millón de habitantes, y en Barcelona, con sus más de tres millones, y en el resto del país, por si acaso, con sus cuarenta y seis millones aproximados, y se verá que este reglamento, aparte otras consideraciones, es tan imbécil como inviable.

Pero vayamos a esas otras consideraciones. En la prostitución hay algo intolerable, y es que quienes no estén dispuestos a ejercerla se vean forzados a ello mediante coacciones y amenazas. Hay muchas mujeres en esa situación, principalmente inmigrantes traídas a nuestro país por las mafias, con engaños o violencia, y que, deseándolo, no pueden salirse de un negocio en el que jamás quisieron verse envueltas bajo ningún concepto, ni aun muriéndose de hambre. Si, lejos de estar perseguida y penalizada, la prostitución estuviera legalizada; si hubiera un censo de sus practicantes y éstas gozaran de atención médica, seguridad social y el control del Estado, las llamadas “esclavas del sexo” –es decir, las atrapadas en él contra su voluntad, y sin libertad para dejarlo– existirían mucho menos: tendrían a quién recurrir, y las autoridades podrían ayudarlas a escapar de su situación de servidumbre impuesta y clandestina.

Pero el resto del asunto no es en sí mismo intolerable, o no lo es más, digamos, que la pobreza en general, la explotación de los trabajadores o la dureza de algunos oficios. Por mucho que ciertas feministas clamen hoy contra la prostitución de mujeres –la de los varones les trae sin cuidado– por lo que tiene de “humillación” para su sexo, lo que siempre se esconde tras su condena es el más rancio puritanismo y la abominación de lo sexual, común a todas las Iglesias. De las putas se ha dicho invariablemente una falsedad interesada, a saber, que “venden su cuerpo”, cuando lo que hacen es alquilarlo, de muy parecida manera a como los demás alquilamos lo que podemos o lo que se está dispuesto a contratarnos: el barrendero y la fregona alquilan sus manos, lo mismo que el estibador, que además alquila su espalda, o que el minero, que además alquila sus pulmones para que se los destrocen; otros muchos alquilamos nuestro tiempo o nuestros conocimientos o nuestra capacidad para darle a la tecla con algún sentido; cada cual ofrece lo que tiene para ganarse la vida, y todas esas actividades no se ven como “humillación”, sino como “dignificación” de la persona. El trabajo se considera algo noble y honroso, independientemente de su calidad y su esfuerzo, y de lo mal o bien que esté pagado. Así que nunca he entendido por qué el de una puta –si no es por un prejuicio, religioso, que ve “pecado” en el sexo fuera del matrimonio, y aun dentro de él según el Papa Wojtyla– se tiene por todo lo contrario. Ellas alquilan el cuerpo entero, los demás tan sólo algunas partes, o bien la mente. ¿Y quiénes son los Ayuntamientos, o el Estado, para entrometerse en una transacción entre dos ciudadanos adultos y libres (cuando las putas son libres), que en principio no implica delito ni daño? ¿Y en qué se diferencia ese cliente del individuo que se acerca a alguien y le pregunta “¿Quieres ganarte unas perras?”, y le propone que le preste sus manos para recoger la fresa o para que le pinte su casa? ¿En qué se diferencia de usted o de mí cuando paramos un taxi en la calle y le decimos al taxista que nos lleve a tal o cual sitio, según tarifa? Déjense los Ayuntamientos y las mojigatas de siempre –por muy disfrazadas que vayan de feministas– de tan antigua hipocresía. Con medidas como las de Lleida, Barcelona y quizá Granada, lo único que se consigue es arrojar a la indigencia a quienes ya malviven. Y acaso aumentar el número de violadores en potencia, cuando los puteros comprueben que ya no pueden echar un solo polvo, ni siquiera por acuerdo mutuo y pagando a tocateja.

JAVIER MARÍAS

El País Semanal, 22 de marzo de 2009

22nd Marzo
2009
written by zonafantasma
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El escritor español aterriza hoy en nuestro país para recibir el premio José Donoso 2008, entregado por la Universidad de Talca. En 7 días, y con su ritmo particular, dará conferencias al público, se reunirá con escritores y recorrerá parte del país.

No quería una agenda muy apretada. No más almuerzos ni comidas de las estrictamente necesarias. En esto hubo pocas concesiones, pero Javier Marías ya había cedido en un gran punto para venir a Chile: volar en avión, cosa que lo asusta profundamente.

La promesa del viaje se gestó en agosto de 2008, cuando se le comunicó que había obtenido el Premio José Donoso entregado por la Universidad de Talca. Telefónicamente se comprometió a venir en persona a recibirlo, en lo que será su primera visita a Latinoamérica. Luego, Javier Pinedo, coordinador del premio, viajó a España a conversar con él: “Marías defiende mucho su intimidad, no sé si es cierta timidez. No usa mucho el mail o el teléfono, y me parece que tiene la necesidad de dedicarle todo su tiempo a la escritura. No está muy expuesto al mundo público, las entrevistas, esto que da la fama”, comenta Pinedo. Javier Marías, en entrevista a El Mercurio, confiesa: “Sé que he tenido éxito, es como si tuviera el dato, pero no lo siento. No me doy cuenta nunca si alguien me mira por la calle”.

¿Por qué, entonces, estará desde hoy y hasta el viernes en Chile? “Notó que había una admiración hacia él acá por parte de escritores, gente joven, y eso ameritaba el viaje. La verdad es que no me costó convencerlo”, explica Pinedo.

La primera actividad agendada del escritor tiene como escenario los cerros porteños. En España había escuchado hablar bastante de Valparaíso, por lo que mañana recorrerá sus calles junto a su amigo, el escritor argentino Gonzalo Garcés.

El lunes tendrá rondas de entrevistas, y el martes 24 viajará a Talca para recibir el miércoles el premio José Donoso, que consiste en 20 mil dólares. Luego dará la conferencia “El escritor como traductor”, en que abordará su rol en ambas áreas y con la que inaugurará el año académico de la Universidad de Talca.

Al día siguiente, ya en Santiago, el español hablará a las 18 horas en la Facultad de Arquitectura de la U. Católica como parte del ciclo “La ciudad y las palabras”. Luego, se reunirá en una comida con escritores y críticos chilenos: Jorge Edwards, Rafael Gumucio, Arturo Fontaine, Camilo Marks, Germán Marín, Juan Manuel Vial y Pablo Dittborn son algunos de los que compartirán la mesa con Marías.

El tiempo entre actividad y actividad Javier Marías lo reservó para él. Pinedo relata: “Se quiere perder en la ciudad, andar solo, ver edificios históricos sin guía”. Viajar a su manera.

Luego de su visita a Chile, Javier Marías viajará a Buenos Aires, donde conversará con la prensa y dará una entrevista pública en la Boutique del Libro de Palermo.

Escritor y emulador

Javier Marías (1951) escribe desde niño, y publicó su primera novela Los dominios del lobo a los 19 años. “Cuando me preguntan por qué empecé a escribir, yo contesto: para leer más, y no es que me faltaran libros, pues viví en una casa con una gran biblioteca, pero cuando se me acabaron las lecturas de niños, por ejemplo, las novelas de mosqueteros… me puse a escribir unos cuentecillos, una cosa mimética, me puse a emular… que es distinto a copiar, pues emular es querer parecerse a aquello que uno admira”, dijo a El Mercurio.

Hoy es novelista, ensayista y traductor, y desde 2008 forma parte de la Real Academia Española.

Movimientos editoriales

Las editoriales que manejan la obra de Javier Marías en Chile se han preparado para su visita con nuevos materiales: Random House Mondadori editó en formato bolsillo 16 de sus títulos, entre los que se encuentran Mañana en la batalla piensa en mí y Tu rostro mañana. Este último se compone de tres volúmenes e incluye una extensa entrevista al autor realizada por Elide Pittarello, amiga de Marías.

Alfaguara, por su parte, editó por primera vez en Chile libros que compilan artículos periodísticos y ensayos escritos por Marías. Algunos títulos son Mano de sombra, El oficio de oír llover y Seré amado cuando falte.

CONSTANZA ROJAS V.

El Mercurio, 21 de marzo de 2009

19th Marzo
2009
written by zonafantasma

“En mi vida, como en la de los demás escritores, ha habido momentos en que he llegado a pensar que me estoy volviendo famoso. Son épocas pasajeras, no muy divertidas y afortunadamente breves”. Ciertamente, Jorge Ibargüengoitia (1928-1983), sólo conoció la fama de un modo muy puntual y limitado. Aunque su apellido es complicado, su prosa era muy accesible, y por su obra pulula, ligera, la constante del sarcasmo y del humor.

Juan Villoro prologa una antología reciente de sus columnas y crónicas, con el título Revolución en el jardín, de la editorial Reino de Redonda. Lo tiene Villoro por el Evelyn Waugh mexicano. La comparación es razonable.

Mientras Martín Luis Guzmán en La sombra del caudillo hizo de la etapa revolucionaria de los años 20, sobre la tumba de Profirio Díaz, Ibargüengoitia, en El relámpago de agosto, con idéntico marco histórico, se emplea en la parodia. El entusiasmado Villoro también lo emparenta con Montaigne, por el común escepticismo, por su aura descreída.

Revolución en el jardín tiene grandes joyas periodísticas, y es un cofre de contenidos brillantes, de alegre ironista. Es como un trozo de literatura inglesa desgajada y crecida en el terruño candente de México, allá donde la literatura imperante confiere lamento a sus propuestas. En el artículo “Humorista, agítese, por favor”, escribe, con queja y sosa cáustica de su etiqueta frivolona:

“En primer lugar, el país no es solemne, sino cínico. Los solemnes son los personajes públicos que lo adornan. En segundo lugar, en el supuesto de que sea benéfico que la gente se ría, se puede lograr el mismo efecto con sólo hacerse cosquillas unos a otros, sin que yo tenga que molestarme escribiendo”.

Ibargüengoitia en Revolución en el jardín habla sobre la muerte de su madre, sobre sus problemas de cañerías, sobre los cenáculos desangelados, sobre Visconti, Fellini o sobre la revolución cubana. Detalla una serie de sesiones de espiritismo con amigos. Se puede uno reír mucho, con todos aquellos silencios que pinta entre las comunicaciones de los fantasmas, “aunque los mensajes fueran indescifrables o completamente banales”. O sobre cosas tan improbables como la manía persecutoria:

“Puede convertirse en un juego de salón muy divertido [...] Hay que advertir que lo mismo se puede jugar a solas que acompañado. A solas es mucho más divertido, pero mucho más peligroso y corre uno el riesgo de acabar en el manicomio”.

Swift o Cervantes son ejemplos del humor, pero a la hora de la verdad, mucho de la literatura humorística se tiene por intelectualmente banal y deficitario. Hay quien ha dicho que los hombres terminan devaluando lo que más ama, y en este caso se hace plausible. Pero, ¿realmente alguien puede no amar lo que capta de cómico en las cosas?

Ibargüengoitia supone un ocio más que respetable. Él mismo protagoniza muchas de sus historietas, a veces degradantes. Comedia añadida pues, tan severo, grande y ojeroso que aparece en las fotos.

El personaje turístico

“Así como los personajes literarios se diferencian de los reales en que comen mucho y hacen mucho más el amor, al personaje turístico se diferencia del real en que se desplaza sin motivo, come mucho más, es más generoso y tiene curiosidad de ver cosas que en su pueblo natal (es decir, en la vida real) nunca se le ocurriría visitar”.

Esto escribe en “Personalidad turística”. Seriote, pasota y escéptico. Todo lo que sea inquietud intelectual o cultural o pose tiene su sitio en Revolución en el jardín. A Ibargüengoitia le inspira más ver las glorias en la miseria o en la vulgaridad, y ver impostura en las grandes virtudes nacionales, en los monumentos y en los hombres con nombre de avenida.

Si Ibargüengoitia no se cambió de nombre por algo más comercial, algo un poco más lejos de ese tortuoso vascuence, fue porque ese era el suyo, y su verdad es la verdad de andar por casa. No era un finolis de embajada, como Octavio Paz, era un bebedor y un puñetero al que le gustaba darle la vuelta al calcetín. Sin mayor pretensión.

Sobre la “Hospitalidad mexicana”: “… en su sentido proverbial, es un invento del Departamento de Estado norteamericano. El único feliz, por cierto, aparte de la idea de visitar basílicas”.

Y de fondo hay en todas estas crónicas, columnas o estampas del México de los años 70, una modestia profunda y un profundo desdén hacia las formas múltiples de la grandilocuencia: “Si no voy a conmover las masas ni a obrar maravillas, me conviene bajar un escalón y pensar que si no voy a cambiar el mundo, cuando menos puedo demostrar que no todo aquí es drama”.

ÁLVARO CORTINA

El Mundo, 17 de marzo de 2009

Javier Marías en el estreno de Los abrazos rotos

15th Marzo
2009
written by zonafantasma

Ya lo dijo Azaña hace mucho tiempo, en una cita bien conocida que sin embargo vale la pena reiterar sin cansancio: “Si el héroe o genio no tomó la precaución de marcharse de la tierra sin dejar huella, está, además, expuestísimo a que se le zarandee el esqueleto. En España, lo primero que se hace con los hombres ilustres es desenterrarlos. Del cadáver con pretensiones de celebridad que no ha sido ‘reivindicado’ alguna vez, bien se puede creer que usurpa su fama. La manía de la exhumación sopla por ráfagas, como la del suicidio o el desafío. Hace años, no dejábamos a nadie yacer tranquilo, hubo un ir y venir de ataúdes y un trasiego de huesos que apestaba”. Estas palabras no librarán al propio Azaña de correr, el año próximo, cuando se cumplan setenta de su muerte en el exilio, el riesgo que denunciaba. Se alzarán voces hipócritas y poco respetuosas reclamando que se traiga su cadáver a España, que se le rindan honores como antiguo Presidente de la República y escritor de valía, y que se le dé una sepultura más pomposa que la que tuvo y tiene en Montauban, donde descansa desde 1940 bajo una bandera… mexicana.

Acaba de ocurrir con Antonio Machado, los setenta años de cuya muerte en Collioure, al otro lado de la frontera, ya se han cumplido. Periódicamente se habla, asimismo, de sacar a García Lorca de su fosa común y organizarle unos funerales de Estado o poco menos; en todo caso, de erigirle una especie de mausoleo para deleite de los turistas político-culturales, que acudirían en peregrinación a sentirse “solidarios” y emocionarse, y así convencerse de lo “majos” que son, y para provecho crematístico de la afortunada ciudad que acogiera sus huesos, la cual no dudaría en montar una pequeña industria en torno al eximio mártir “recuperado”. También le tocará su turno a Cernuda, quizá en 2013, cuando se conmemore el cincuentenario de su fallecimiento en México: los que aboguen por su traslado a España no tendrán en cuenta su rencor hacia nuestro país, jamás cancelado, ni su poema Birds in the Night, a propósito de una placa que el Gobierno francés plantó en la casa londinense en la que “vivieron, bebieron, trabajaron, fornicaron, durante algunas breves semanas tormentosas”, los poetas Rimbaud y Verlaine. “Al acto inaugural asistieron sin duda embajador y alcalde, todos aquellos que fueran enemigos de Verlaine y Rimbaud cuando vivían”. Y el amargo poema concluye así: “¿Oyen los muertos lo que los vivos dicen luego de ellos? Ojalá nada oigan: ha de ser un alivio ese silencio interminable … Pero el silencio allá no evita acá la farsa elogiosa repugnante”. Hace bien poco recurría Vargas Llosa a estos mismos versos para execrar la oportunista iniciativa del Gobierno argentino de repatriar desde Ginebra el esqueleto de Borges, para quedarse con los despojos de quien durante mucho tiempo fue desdeñado por sus compatriotas como “escritor inglés” y hoy es tenido por su mayor gloria nacional literaria. Para quedárselos, es decir: para exhibirlos como ornamento y explotarlos económicamente.

Sin duda las autoridades culturales de hoy, en un rasgo de soberbia ingenua, se creen distintas de sus predecesoras, de las del pasado, cuando, para su desgracia, y como supo Cernuda, son intrínsecamente iguales, independientemente de su color político. ¿O es que acaso no se dan cuenta de que maltratan, en España al menos, a sus escritores mejores contemporáneos, como hicieron los franquistas y demás con los de su tiempo? Cierto que ya no los persiguen ni los matan ni los envían al exilio, pero desde luego no los honran. ¿Cómo se explica, si no, que ni Benet, ni García Hortelano, ni Gil de Biedma (por no mencionar a Julián Marías, pues con él no soy objetivo), obtuvieran jamás un mísero Premio Nacional de los que se han regalado a tantos mediocres? ¿Cómo aún no lo han tenido Eduardo Mendoza ni Pérez-Reverte ni Martínez Sarrión ni Leopoldo María Panero ni Vila-Matas ni Francisco Rico ni Azúa, por citar a algunos “omitidos”? ¿Es que hay tantísimos superiores?

Pero lo principal no es eso. Si se trasladaran a España los cadáveres de Azaña y Machado y Cernuda y se les diera aquí rimbombante sepultura junto con el de García Lorca, se estaría blanqueando a sus verdugos. La gente olvidaría pronto su proveniencia, en estos tiempos desmemoriados que lo serán más cada día, y acabaría creyendo que siempre estuvieron aquí, venerados. A la larga no quedaría rastro de las iniquidades cometidas con ellos, y se los tendría por glorias permanentes e indiscutidas. No se recordaría que, lejos de eso, quienes ostentaron el nombre de España los persiguieron con ensañamiento o los expulsaron de aquí o los asesinaron. Que sigan en Montauban, Collioure, México y una fosa común granadina es, por el contrario, el mayor acto de justicia que puede hacerse con ellos. Y también con sus verdugos.

JAVIER MARÍAS

El País Semanal, 15 de marzo de 2009

Y, sin embargo, amigos

11th Marzo
2009
written by zonafantasma

De siempre es sabido que el cerebro es como un músculo, mientras se ejercita mejor funciona. Pero esta no es la única evidencia a la que no enfrentamos día a día: en un mundo de diestros, a los zurdos les toca esforzarse más.

Zurdos hay muchos ¿pero y si hoy les planteásemos que más de un deportista, político o actor tienen esta peculiaridad en común?, ¿quienes son los zurdos más famosos de la historia?.

Importantes deportistas como Raúl o Iker Casillas, ex presidentes de Estados Unidos como Bill Clinton, George Bush o Ronald Reagan, o míticos actores como Charlie Chaplin, Tom Cruise, Matt Dillon o Robert de Niro, usan su mano izquierda para firmar acuerdos, lanzar balones o coger su guión en la lectura final.

Realmente un zurdo pasa desapercibido, solo pensamos en esas posturas algo complicadas que adoptan a la hora de escribir, por lo demás todo marca normalidad. Sin embargo son muchos los que les consideran personas especialmente talentosas, buenas para las matemáticas, los negocios y las artes.

Se ha dicho además que las personas zurdas son buenas para dibujar, para componer música y hasta en su manera de reflexionar, y a las pruebas nos remitimos cuando encontramos tantos personajes que han marcado leyendas históricas, y que ejercían sus quehaceres con su mano izquierda.

Los zurdos más famosos de la historia

Esta es la realidad, los máximos maestros del Renacimiento fueron zurdos. Leonardo Da Vinci, fue uno de los genios más completo de todos los tiempos, Miguel Ángel pintó su Capilla Sixtina a punta de izquierda, al igual que el maestro Rafael o el alemán Durero, principal artista renacentista en este país.

Pero en lo que respecta al mundo del entretenimiento también tenemos una larga lista que destacarles, Greta Garbo, Judy Garland, Cary Grant, Ginger Rogers o Fred Astaire son algunos de los rostros del ‘espectáculo zurdo’ que nos han dejado sin palabras. Quizá sus trabajos no hubieran sido tan visualmente sublimes de no ser por esta peculiaridad.

Pero hoy hay ofertas para todos y también para los amantes del rock. Importantes exponentes de estos potentes ritmos forman parte de nuestras listas, Charly García, Gustavo Cerati, Paul Mc Cartney o Bob Dylan, son algunos de los maestros que han resultado ser zurdos también… ¿habrán tenido que tocar alguna vez con la mano derecha? En cualquier caso son estrellas, aunque no toquen.

Y de ritmos imponentes a relajantes violines o pianos. Bach, Beethoven o Mozart también formaban parte de este grupo, al que antiguamente se consideraba como el de los siniestros, y es que antiguamente se consideraba a los zurdos como personas oscuras con antecedentes de brujos o demoniacos, además muchos de ellos en la época de la inquisición terminaban sus vidas en la hoguera.

En lo que respecta a la política, Alejandro Magno, Adolf Hitler o Napoleón Bonaparte también fueron zurdos. Para más inri hemos encontrado personajes que no solo son izquierdos de ideología sino también físicamente, Fidel Castro o Hugo Chávez son algunos de ellos.

Tenemos tanto que aprender de ellos, grandes logros han traído a nuestro mundo o sino atentos a nuestros siguientes candidatos al Óscar de los zurdos: Albert Einstein y Ghandi pertenecieron a este grupo que tan sólo ocupa el 10% de la población mundial.

Javier Marías en 1996Ahora si lanzamos una pregunta al aire ¿son mejores, más hábiles o más dotados para la política o los deportes?. No es fácil desenvolverse en un mundo pensado para diestros, sin embargo les ofrecemos dos nuevos rostros que sin duda darán que hablar a lo largo de la historia. ¿Qué tienen en común Barack Obama y Rafael Nadal? ambos son zurdos.

En el Congreso de los Diputados también encontramos casos. Hasta el momento sólo han aflorado los socialistas Juan Fernando López Aguilar, Leire Pajín y Joan Herrera de Iniciativa per Catalunya.

Muchos personajes más nos sorprenderían, sin embargo dos de los cuales no podemos dejar de lado, son el escritor Javier Marías o el rey Juan Carlos, con ellos concluimos de forma majestuosa ya que bien podrían encabezar nuestra lista, si de jerarquías se tratase.

DAVID LÓPEZ DEL MORAL

Terra, 10 de marzo de 2009

9th Marzo
2009
written by zonafantasma
Jorge Ibargüengoitia

Jorge Ibargüengoitia

Si aceptáramos una distinción entre ingeniosos frívolos e ingeniosos profundos, no cabe duda de que el mexicano Jorge Ibargüengoitia (Guanajuato, 1928) pertenecería al segundo grupo. Deberíamos decir “perteneció”, puesto que el escritor falleció en el accidente de Avianca de 1983 con sólo 55 años, cuando su avión se estrelló poco antes de llegar a Barajas. Pero la vitalidad y actualidad de sus textos hace difícil resignarnos al triste uso del pretérito indefinido. Revolución en el jardín no es una de las seis novelas que Ibargüengoitia escribió (la más célebre, Los relámpagos de agosto), sino una antología de 58 “crónicas” que en la edición van precedidas de un excelente prólogo de Juan Villoro. Crónicas, en realidad, difícilmente catalogables, pues a veces desmienten su formato de artículos y se internan en el ensayo breve (brillante el análisis de la colonización en “Si no fuéramos quienes somos”) e incluso en el relato con auténtico vuelo literario (caso de “Revolución en el jardín”, que da título al libro, donde Ibargüengoitia recrea con maestría un viaje a La Habana en 1964). Otras fugas hacia el relato son “Los Caporetto ya no viven aquí”. Villoro subraya con acierto en su prólogo el carácter irónico y picaresco del autor. Sería injusto, sin embargo, reducirlo sólo a su marcada visión humorística (tan brillante en crónicas como “Con la C de Cold” o “Pase lo que pase” -ambientadas en España).

Predominando la risa, Revolución en el jardín extrae su fuerza del serio análisis de costumbres. Configura un anecdotario detallado de la vida cotidiana, vista como un caos imprevisible, difícilmente ordenable y que, en el caso de México, explica muchas de sus dificultades para el progreso histórico. La lucidez del autor pone en evidencia los absurdos del día a día y recae, sin temor ni piedad, sobre los héroes nacionales, los monumentos y sus confusas metáforas, los supuestos paraísos turísticos y su hospitalidad, la falta de civismo, la burocracia que convierte al ciudadano en una “víctima del trámite”, las sesiones espiritistas, la enseñanza memorística de la literatura, el ridículo estatuto de los “intelectuales”… Una crítica de la que él mismo no sale indemne. Han pasado muchos años sin Jorge Ibargüengoitia, pero el humor y la inteligencia no saben de fechas de caducidad.

ERNESTO CALABUIG

El Cultural, El Mundo, 6 de marzo de 2009

8th Marzo
2009
written by zonafantasma
Cuentos únicos

Cuentos únicos

De los muchos libros que ya llevan mi firma, estoy particularmente satisfecho de uno que me debe muy pocas páginas, pero sí la selección y la idea, publicado hace veinte años. Se llamó Cuentos únicos, y era una antología de relatos raros, en su mayoría ingleses, de miedo, y escritos por autores desconocidos: gente que no había pasado ni a la historia menor de la literatura pero que en mi opinión había acertado de lleno una sola vez, y de ahí lo de “únicos”. Escritores ocasionales o malogrados, con una obra insuficiente, en cuanto a calidad, para quedar en la memoria de nadie, pero de los que valía la pena dar a conocer esas pequeñas joyas que por azar habían producido, sin ni siquiera darse cuenta de lo que eran.

Tengo especial simpatía por lo que se hace desde la modestia y la falta de pretensiones, algo que casi ha dejado de existir. Una de las pruebas es que no hay ya película que no se anuncie como “un film de Fulano de Tal”, aunque ese Fulano sea un debutante y no lo conozca nadie. La fórmula estaba reservada a los cineastas muy consagrados (John Ford, Orson Welles o el sobrevalorado Fellini), pero ahora recurre a ella cualquier indocumentado. Y algo parecido ocurre con las novelas. No hay quien presente una novedad sin redoble de tambores y trompeteo, por lo que las decepciones son moneda corriente y rara avis las gratas sorpresas. Hace dos semanas anuncié que, si les parecía, otro día me animaría a recomendar algunas antiguas películas que, sin ser obras maestras, me dejaron un recuerdo indeleble, a veces por una sola escena. A unos cuantos lectores les ha parecido bien, así que aquí van unas pocas así, honradas, modestas y sin pretensiones, con las que sin embargo uno aprendió mucho y disfrutó –según dice siempre Augusto M. Torres– como sólo se hace en las edades de la inocencia. Todo venía –recuerdan– de una cena con Pérez-Reverte y Díaz Yanes, y el primero ya cumplió su promesa, allí donde escribe cada domingo, de recomendar una larga lista de películas de guerra que casi plenamente suscribo. Ahora me toca cumplir con mi parte, aunque sin limitarme a un solo género.

Siento gran debilidad por Espía por mandato, de George Seaton, en la que William Holden y Lilli Palmer colaboran para sabotear a los nazis, y gracias a ellos se produce un bombardeo con muchas víctimas. Ella, sin embargo, es católica, y le remuerde la conciencia. Decide ir a confesarse, pero en el confesionario se ha introducido un agente de la Gestapo, al que no puede distinguir a través de la rejilla. No la veo desde hace mil años, pero esa escena la tengo grabada. Lo mismo me sucede con Bajo diez banderas, de Duilio Coletti, con el incomparable Charles Laughton, en la que un espía ha de abrir una caja fuerte, el camino hasta la cual está protegido por un sistema de alarma de rayos infrarrojos que él, con unas gafas especiales (y el espectador, por tanto), ve como una terrible maraña de hilos entrecruzados. Si roza uno solo, se disparará la alarma y será capturado y ejecutado. Pocas veces he sentido más emoción que con sus piruetas en el laberinto.

Grupo salvaje

Grupo salvaje

Tampoco es fácil volver a ver Río Conchos, de Gordon Douglas. Lo que mejor recuerdo es el precedente del Kurtz de Apocalypse Now (no del de El corazón de las tinieblas de Conrad, evidentemente), encarnado por Edmond O’Brien, un antiguo oficial confederado (aún conserva el uniforme), dueño y señor de una especie de ciudadela en México poblada por desalmados. También el Peckinpah de Grupo salvaje le debe mucho a esa olvidada película. En cuanto a Último tren a Katanga, de Jack Cardiff, no sé a qué esperan las casas de DVDs para recuperarla, estando de permanente actualidad su tema: mercenarios, diamantes y el Congo, contado todo con fuerza y brío, impresionante sin necesidad de truculencias. Más reciente y más famosa, pero me temo que también ya olvidada, es El ojo de la aguja, de Richard Marquand, en la que Kate Nelligan, que vive con un marido paralítico y su hijo en una diminuta isla británica con faro, se enamora de Donald Sutherland sin sospechar que es un espía nazi absolutamente despiadado. No hay muchas películas en las que haya soportado tanta tensión, eso tan difícil de conseguir que sientan los espectadores contemporáneos.

Pasando a géneros más sosegados, pocas escenas me han divertido tanto como una, a la vez bonita y ridícula, de Mi amor brasileño, de Mervyn LeRoy, en la que Ricardo Montalbán primero le canta a Lana Turner una canción disparatada y luego baila con ella una samba hasta desmayarla. Por último, dos películas de Greer Garson, actriz ocultamente sensual a la que pocos recuerdan: La historia de los Miniver, de H. C. Potter, secuela de la mucho más célebre La señora Miniver y una de las mejores y más delicadas historias de amor profundo que he visto. Y Niebla en el pasado, de Mervyn LeRoy, en la que ella es abandonada por su marido Ronald Colman al recuperar éste la memoria que había perdido durante la guerra y regresar a su antigua vida, sin acordarse de que tenía iniciada una nueva en su compañía …

A ver si salen en DVD las que faltan. Cada una a su manera, todas estas también son, para mi memoria, películas “únicas”.

JAVIER MARÍAS

El País Semanal, 8 de marzo de 2009

6th Marzo
2009
written by admin
View down the scree "path" at Redonda 1984

View down the scree "path" at Redonda 1984

Booby chick atop Redonda 1984, Montserrat dimly visible in the distance

Booby chick atop Redonda 1984, Montserrat dimly visible in the distance

Boobies atop Redonda 1984

Boobies atop Redonda 1984

Redonda Post Office 1984

Redonda Post Office 1984

Redonda 1984 (with about 6 feral goats barely visible just to the right of the middle)

Redonda 1984 (with about 6 feral goats barely visible just to the right of the middle)

Redonda: the top half of the path to the crest 1984

Redonda: the top half of the path to the crest 1984

Redonda: landing, remains of old jetty on left, and the bottom part of the path to the crest 1984

Redonda: landing, remains of old jetty on left, and the bottom part of the path to the crest 1984

Redonda: nesting booby next to old cistern 1984

Redonda: nesting booby next to old cistern 1984

1st Marzo
2009
written by zonafantasma

Una de las mayores causas de infelicidad de los hombres ha sido el enaltecimiento del presente y la desestimación del pasado. Quizá nada produzca más dolor que ser un fue, como creo que escribió Quevedo mucho antes de que los españoles horteras aprendieran su equivalente inglés y dijeran de alguien que es un “has been”. Y es un lugar común de la literatura lamentarse por la dicha o la gloria perdidas y aun señalar que, por haberlas tenido, el aguijón de la tristeza se clava con más saña que si no se hubieran nunca conocido. El hombre o la mujer que fueron apuestos padecen su marchitamiento en mucha mayor medida que quienes fueron siempre corrientes o feos. Los que amaron y fueron amados se desesperan tras la viudedad o el abandono o la progresiva dureza de sus corazones, mientras que quienes jamás probaron esos entusiasmos o los domesticaron se mantienen tranquilos en sus diferentes edades. Quienes poseyeron riquezas y el azar se las arrebató o las malbarataron, son mucho más desgraciados que quienes vivieron de principio a fin medianamente. El actor que fue un ídolo no soporta que ya no le ofrezcan papeles y haber caído en el olvido, mientras que el secundario que jamás encabezó carteles y en cuyo nombre nadie se fijaba tal vez sigue trabajando y siente que, por persistencia, se lo reconoce más que antes. El cantante que adoraron multitudes languidece amargado entre sus recortes y maldice a las generaciones nuevas que ni siquiera saben de su existencia, mientras que los anónimos músicos que lo acompañaban puede que sigan tocando para los nuevos fenómenos, que apreciarán su profesionalidad y su veteranía. Lo mismo puede decirse de un escritor de éxito o de un gran futbolista: de los triunfos pasados e idos es de lo que más cuesta curarse.

Todos conocemos ese “riesgo”, pero casi nadie se resiste a correrlo. Pocos son los que, ante un giro favorable de la fortuna, han decidido rehuirlo por si acaso les llegaba un revés más adelante. Todos tenemos la esperanza de que el primer giro dure, y aun se eternice, y algunos viven a partir de entonces con la perpetua angustia de que se les cambie el viento. Se deprime el novelista si su siguiente libro se vende menos que el anterior, aunque aún se venda mucho. El futbolista se nubla cuando no sale de titular un día. El cantante se ensombrece si le contratan menos galas. El bello o la bella viven con el alma en vilo a la búsqueda de canas, entradas, arrugas o flaccideces. El ministro enloquece cuando se lo releva por incompetencia o desgaste o su partido pierde unas elecciones.

Lo curioso de nuestra época es que, sabiéndose todo esto como se sabe desde hace siglos, nada se haya hecho para paliar esos desgarramientos y ansiedades, sino todo lo contrario. Lejos de intentar los hombres apreciar cada vez más lo habido y estar contentos con lo que la fortuna les otorgó durante un periodo de sus existencias (cuando a la mayoría no les otorga nada, desde su nacimiento hasta su muerte), se les ha acentuado la sensación de que lo que no es, no ha sido; de que lo que pertenece al pasado ya no cuenta, por excepcional que fuera; de que el dinero acumulado ya no existe, si no se sigue ganando; de que las ventas logradas se han borrado de golpe, si no se continúa vendiendo; de que la admiración cosechada no vale nada, si ha dejado de suscitarse; de que la belleza que se tuvo un día no es sino la maldición del recuerdo, cuando se ha rebajado y atenuado.

¿Por qué se tiene tan en poco lo sucedido, una vez que ha cesado? ¿Por qué nuestras sociedades, conscientes de ello, lejos de fomentar su estima, alientan cada vez más su descrédito? Y así contamos con un número creciente de personas desquiciadas, que se operan cien veces y se inyectan cualquier veneno con tal de aparentar menos años, para convertirse a menudo en deformidades infladas; deportistas que estiran sus carreras hasta lo inverosímil, con frecuencia a base de sustancias dañinas; cantantes que brincan por los escenarios a sus setenta años; escritores que sacan un libro tras otro a toda prisa por temor a que el breve eco del anterior se apague; políticos dementoides que no harán ascos al delito por perpetuarse. Cuando escribo esto, uno de ellos, Hugo Chávez, pregunta insistentemente a los venezolanos lo que ya les preguntó –y le dijeron que no– hace menos de dos años: ¿quieren que yo pueda ser reelegido indefinidamente, en contra de lo que la Constitución establece? Pero lo peor no es la insistencia, sino sus falsos remilgos y su hipocresía. “Si por mí fuera, yo les diría: Voten no”, los ha arengado. “Si por mí fuera, en 2012, cuando termine mi actual mandato, me iría a descansar al campo”. Lo asombroso es que alguna gente le haya creído, que sólo quiere seguir por abnegación y que se sacrificará, qué remedio, ¡hasta 2049!, porque de que pueda mandar hasta esa fecha depende el futuro de su “revolución”. Ese hombre es un arcaísmo de pies a cabeza, pero ha sabido captar lo que exige nuestra época suicida: que nada acabe nunca, y que no exista ya el pasado.

JAVIER MARÍAS

El País Semanal, 1 de marzo de 2009