Archive for Noviembre 7th, 2008
TU ROSTRO MAÑANA. 3 VENENO Y SOMBRA Y ADIÓS
Prólogo
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Si la paz suele definirse sobre todo como ausencia de guerra, entonces Veneno y sombra y adiós deshace semejante creencia. La aniquilación física y moral del adversario no cesa con la solución de la Guerra Civil española o de las dos guerras mundiales del siglo XX. Reaparece con móviles y métodos diversos por debajo de cualquier armisticio, interior o exterior. Al ejército enemigo lo sustituye una masa indiferenciada de intimidados, hostigados y muertos. Cualquiera sirve para consolidar el poder subterráneo que es la savia del poder ostentado en público como espectáculo. Nadie está a salvo de los acechos que pueden ensuciar una reputación. No es inviolable quien sufre las vejaciones, quien las inflige o quien las contempla. En Inglaterra, en Italia, en México y en el resto del planeta. El mapa de este fichaje espeluznante no conoce fronteras, porque «el Estado -dice el espía experto- necesita la traición, la venalidad, el engaño, el delito, las ilegalidades, la conspiración, los golpes bajos (las heroicidades, en cambio, solamente con cuentagotas y de tarde en tarde, por el contraste). Si no los hubiera, o no bastantes, tendría que propiciarlos, ya lo hace».
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Es el colapso de la Historia, y Veneno y sombra y adiós remata sin moralismos, pero con aprietos, el descenso al caos inaugurado con Fiebre y lanza y dejado en suspenso en Baile y sueño. Termina de contarlo el protagonista cuyo nombre de pila se dice emblemáticamente en varios idiomas. Tal vez no sea inútil recordar que es un sujeto plural, parecido a Peter Wheeler, su mentor, y a Bertram Tupra, su jefe. Deza suma rasgos que caracterizan a varios personajes esquivos y trasoñados del autor y rasgos que pertenecen al autor en persona, quien ha novelado aquí fragmentos de su biografía, arrastrando dentro de la ficción literaria a otras personas reales como Julián Marías, su padre, y Sir Peter Russell, el profesor de Oxford con el que tenía un trato amistoso.
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De repente, Deza actúa como un hombre que sabe lo que quiere, despidiéndose de su antiguo yo y haciendo aflorar «lo que uno llevaba en el interior de sus venas». El adiós de la tercera parte comprende también la herencia, que no es la del padre querido, de cuya conducta disiente, sino la del maestro extranjero, el formidable maquinador que le fue transmitiendo tanto saber y la infinita zozobra.
ELIDE PITTARELLO
Índice
Prólogo, por Elide Pittarello
TU ROSTRO MAÑANA. 3 VENENO Y SOMBRA Y ADIÓS
V. Veneno
VI. Sombra
VII. Adiós
Agradecimientos
Epílogo. Los intérpretes de vidas, por Javier Marías
Javier Marías, Tu rostro mañana. 3 Veneno y sombra y adiós, DeBolsillo, noviembre de 2008
TU ROSTRO MAÑANA
Caja con los tres volúmenes

Se acompaña del libro A propósito de un tal Javier Marías que recoge las conversaciones, inéditas en España, de Michael Braudeau con el escritor en febrero de 2005, publicadas en La Nouvelle Revue Francaise, y ahora traducidas por Antonio Iriarte.

