Main image
1st Septiembre
2010
written by zonafantasma

LA EXPEDICIÓN DE URSÚA Y LOS CRÍMENES DE AGUIRRE

ROBERT SOUTHEY

Prólogo de Pere Gimferrer

Traducción de Soledad Martínez de Pinillos

Revisión de la traducción de Antonio Iriarte

Reino de Redonda, septiembre de 2010

Distribuye ÍTACA

Este vigésimo volumen del Reino de Redonda está dedicado al Profesor Francisco Rico, hombre de gran saber, personaje novelesco admirable, simpático a su pesar, que, como le corresponde, sólo tendrá reproches hacia esta falsa crónica extranjerizante y decimonónica.

EL EDITOR

ÍNDICE

Prólogo,
por Pere Gimferrer

Nota de la traductora,
por Soledad Martínez de Pinillos

LA EXPEDICIÓN DE URSÚA Y LOS CRÍMENES DE AGUIRRE

Prefacio

I. Fábulas referentes a los omaguas. Una expedición equipada para el descubrimiento y conquista de El Dorado. Pedro de Ursúa, su capitán. Se adentra en el Orellana y es asesinado.

II. Don Fernando de Guzmán elegido Rey por los amotinados. Sucesos hasta su asesinato.

III. Desde el asesinato de don Fernando de Guzmán hasta la llegada de los rebeldes a la isla Margarita.

IV. Aguirre se apodera de la isla Margarita y asesina al gobernador. Acontecimientos hasta que se embarca para la Tierra Firme.

V. Alarma en el Nuevo Reino. Aguirre desembarca en Burburata y avanza hacia Valencia.

VI. Preparativos del gobernador de Venezuela. La carta de Aguirre al rey. Deserción de sus hombres. Su muerte.

APÉNDICES

Appendix I/Apéndice I: M P Shiel’s and John Gawsworth’s Redonda/La Redonda de M P Shiel y John Gawsworth (updated/puesta al día 2010).

Appendix II/ Apéndice II: Jon Wynne-Tyson’s Redonda/La Redonda de Jon Wynne-Tyson (updated/puesta al día 2010).

Appendix III/Apéndice III: Javier Marías’s Redonda/ La Redonda de Xavier Marías (updated/puesta al día 2010).

Del Prólogo

“Pocas figuras del largo arribo hispano a América han generado tanta literatura como Lope de Aguirre, y quizá en ningún caso esta literatura ha revestido tintes tan sombríos. Cortés, Alvarado o Pizarro tienen admiradores y detractores, que a menudo (conocido fenómeno de mixed feelings) son ambas cosas a un tiempo, y si son sólo la segunda, rara vez niegan a tales personajes cierto margen de áspera grandeza; otros, a veces menos conocidos, como Ojeda o Balboa, suelen despertar principalmente simpatía; sólo en torno a Lope de Aguirre se ha concitado una especie de horrorizado asombro universal, que únicamente en el siglo XX se ha entreverado de clara reivindicación del personaje, en algún caso (Otero Silva) con evidente anacronismo irredentista, sin duda, por lo demás, consciente de serlo…

A todas luces, Southey -que cita y demuestra conocer buena parte de esta bibliografía- se propone, y lo consigue con gran éxito, conciliar tres fuentes distintas: las crónicas y testimonios coetáneos de Aguirre, de bárbara y agreste grandeza, los historiadores latinos -quizá ante todo Tácito, más en la intención moral, desde luego, que en el estilo- y el positivismo historiográfico británico…

Lo descomunal y hasta monstruoso de la historia relatada posee acentos de tragedia shakespeariana, pero la impecable ejecución estilística de Southey lo nivela y atempera todo…”

PERE GIMFERRER

29th Agosto
2010
written by admin

Uno de los mayores inconvenientes de cumplir años, que rara vez se menciona, es la creciente vergüenza que uno va pasando. Le cabe siempre la duda de si la culpa es suya, por no saber adaptarse a los nuevos usos y tiempos, o si lo es de éstos, es decir, si los que le ha tocado vivir en su edad madura son particularmente grotescos y zafios. En modo alguno descarto la primera posibilidad, pero, sea como sea, me voy dando cuenta de que cada vez soporto menos ver la televisión y leer la prensa, lo cual es grave para quien, por mor de estos artículos (ya ven qué antiguo: ¿quién emplea hoy esa expresión? Y aún es más, ¿cuántos la entienden?), no tiene más remedio que estar al tanto de lo que ocurre. La televisión y la prensa carecen de culpa, claro está, sólo son los mensajeros; o, bueno, quizá sí tienen alguna, en la medida en que indefectiblemente dan cancha y se ocupan de todas las sandeces imaginables. A menudo me pregunto cómo es que sus responsables no se plantan nunca ante la enésima iniciativa idiota -concebidas casi todas precisamente para conseguir “eco mediático”- y dicen: “Esto es una majadería y no tiene cabida como noticia; es más, es una trampa que se nos tiende, no caigamos en ella: nos ahorraremos unas cuantas si sus fautores comprueban que no siempre bailamos a su son ni les hacemos caso”. (Ya sé, ya sé: “fautores”.)

Lo cierto es que, con o sin trampa, cada vez padezco más vergüenza, y, al paso que vamos, no quiero ni imaginar mi grado de sonrojo si vivo otros veinticinco o más años. Huelga hablar de la que me provocan nuestros políticos, en quienes no se sabe qué admirar más, si las memeces y desfachateces que la mayoría suelta de continuo o el lenguaje estropajoso, casi inarticulado, que emplea para soltarlas. Esa vergüenza ya se da por descontada: uno no puede pretender que sean más listos o decentes de lo que son, pero no estaría de más que, antes de lanzarse a vomitar declaraciones, recibieran unas pocas lecciones de sintaxis, gramática y dicción castellanas. Lo peor no es eso, sino lo que se muestra en las noticias “inocuas”. Veo que en un pueblo aragonés la plaza va a llenarse por primera vez en años porque en no sé qué espectáculo innominado -no una digna y codificada corrida- va a medirse con los mozos un vetusto toro llamado Ratón, cuyo mérito estriba en haberse cargado a un hombre en una anterior charlotada. Aparecen babeantes vecinos, entre ellos alguna joven descerebrada que a punto del éxtasis exclama: “¡Ay, estoy loquita, loquita por verlo!” A los pocos días me entero de que Plácido Domingo ha actuado en una ópera en el Teatro Real de Madrid, y de que el público de ese lugar en teoría educado no se ha limitado a aplaudirlo durante más de veinte minutos, sin duda en busca de algún estúpido récord, sino que ha coronado su ovación cantándole “Campeones, oé, oé” desde el patio de butacas. No sé qué me produjo mayor vergüenza, si eso o el propio Domingo dando verónicas con su manto en el escenario. Por las mismas fechas veo la ascensión al Tourmalet durante el Tour de Francia, y estoy a punto de apagar la televisión, sin enterarme del desenlace, por no soportar la contemplación de la caterva de oligos que impiden avanzar a Contador y Schleck, o bien ansían derribarlos: unos van disfrazados de bandera, otros de Batman o de Superratón, otros van casi desnudos, buena parte son vejetes y una parte aún mayor son unos gordos que hacen bambolearse al sprint sus deprimentes carnes (claro está, sprints muy breves).

Pocos días después me dan vergüenza las colas -de hasta siete mil personas por achicharrante jornada- que se forman en la Puerta del Sol para hacerse una foto junto a la Copa del Mundo de fútbol, o su réplica. Pero no es menor la que me ocasiona la aparición de cinco actrices que “interpretan” no sé qué obra clásica en el Teatro de Mérida, recitando todo el texto al unísono y haciendo aspavientos pueriles, como si fuera una función de colegio. A continuación se me enseña a un montón de individuos que, para reclamar más carriles bici, han decidido montarse en las suyas y recorrer las calles… desnudos. No sólo no veo la necesidad, no sólo son unos copiones (la gente hoy se desnuda para protestar contra cualquier cosa o para que la fotografíe en masa un farsante), sino que me da enorme grima figurarme los sillines tras la passeggiata pedaleante. Más tarde se presenta en Marbella o por ahí Michelle Obama, y lo que me causa indescriptible bochorno no es ya la actitud hortera, aldeana, agobiante e innoble de la multitud que la persigue por donde quiera que vaya y que le vocea “¡Eh, Michel!” como si fuera una vecina suya de toda la vida, sino los codazos entre políticos y empresarios indignos para hacerse una miserable foto a su lado, la pasta que pagan para poder decir que han “compartido” cena con ella, sus disputas sobre la pedanía que pisan los pies consortes presidenciales, y, sobre todo, el comportamiento de nuestros medios: he visto abrir las noticias de TVE y otras cadenas con esas imágenes peronistas o franquistas, las mismas que han ilustrado las portadas de periódicos supuestamente no folklóricos. Insisto: seguramente la culpa sea mía y sólo mía, por educado a la antigua, pero no veo posible aguantar veinticinco o más años con un permanente rubor en las mejillas, y en aumento. A este paso, no se me caerá: me estallará la cara.

JAVIER MARÍAS

El País Semanal, 29 de agosto de 2010

21st Agosto
2010
written by zonafantasma

 

 

The Best Technology Writing 2010 de Julian Dibbell, publicado por la Universidad de Yale, recoge el relato de Javier Marías “Airships” (“Aviones marineros”), traducido por Margaret Jull Costa y publicado anteriormente por la revista Granta.

Alexis Madrigal en The Atlantic comenta este cuento: Could Knowing Your Plane’s Name Change Your Flight?

19th Agosto
2010
written by zonafantasma
.

.

Qué lee José María Guelbenzu

“Este verano me llevo la Poesía reunida de W. B. Yeats porque es la ocasión de releer con tiempo y calma a un maestro; Tu rostro mañana, de Javier Marías, porque le debo el leerlo de una sola vez de principio a fin y la Biographia literaria de Samuel Coleridge porque es la historia de una vocación y una energía admirables.”

El Cultural, 19 de agosto de 2010

16th Agosto
2010
written by zonafantasma

El fútbol es un mundo y en ese mundo cabe todo el mundo. Además un mundo lleno de sentimientos muy nobles aunque unos pocos se empeñen en empañarlos. Pero es también el fútbol una materia para hacer buena literatura y si nos metemos en la crónica deportiva da para mucho.

Javier Marías entre la crónica deportiva y el artículo de opinión levanta un monumento a la memoria personal y colectiva de nuestra sociedad. Salvajes y sentimentales. Letras de fútbol (Alfaguara, 2010) es un libro de esos que se pueden repasar como reencuentros con viejos amigos, como fotos que convocan recuerdos y alegrías.

Escrito como es habitual en Marías con delicadeza literaria y con buen olfato futbolístico, este libro que reedita Alfaguara incluyendo treinta nuevos textos es una lectura de esas que te dejan con ganas de más. Marías aboga en estos textos por un fútbol que es recuperación semanal de la infancia, una excursión del mundo de las ficciones a un paraje donde se puede descansar siendo uno mismo con sus recuerdos.

Porque la ruda lucha entre el intelecto y el músculo no debe durar mucho más: en el fútbol caben todas las pasiones, cabe la épica, la estética, caben los heroísmos e incluso da tiempo a la picaresca y a la saga de matones. Porque en el fútbol también hay malos malísimos como en los libros.

Para los seguidores de Javier Marías y para quienes no lo son tanto, este es un libro que no les va a dejar indiferentes. Se nota en estos textos que el escritor se siente libre, parece volver con seguridad a sus pasiones y recuerdos. Se encuentra, en el terreno del fútbol, con una libertad tanto estética como técnica que le hace solventar con elegancia cada uno de estos textos que son como una jugada limpia en el área pequeña.

Y da igual que sean ustedes o no fanáticos del fútbol: aquí hay para todos los gustos y para todos los colores. Estas son crónicas sentimentales de España, son recuerdos que revelan mucho de dónde venimos. Vistos por los ojos de Marías los hechos cobran la singularidad de las buenas novelas.

Aquí se habla del Madrid, de Barça, nos encontraremos con un jovencísimo Guardiola, con lo gracioso que sería ponerle letra a nuestro himno para que lo canten nuestros chicos en las citas deportivas. Marías tiene para todos y sobre todo tiene para todos muy buena literatura.

El prólogo de Paul Ingendaay, escritor y crítico alemán, da buena cuenta de cómo estos artículos han calado muy bien en Alemania. Abre aludiendo a la pasión de Camus por el fútbol y cierra con una frase acertadísima. No importa la religión sino el talento del misionero. Estos textos entonces pueden convertirse en una suerte de texto sagrado para convertir a los escépticos del fútbol. Es más, es muy probable que tengamos que leer el fútbol con otra clave, con otra mirada. Este es un espectáculo al que haremos bien en prestarle más atención.

PEDRO CRENES

El placer de la lectura (Blog), 21 de junio de 2010

3rd Agosto
2010
written by zonafantasma

“Esta brillante novela, sin duda una de las más grandes que el siglo ha producido hasta ahora”
MARK FORD
The New York Review of Books

“Una soberbia trilogía por un autor en verdad magistral”
JOSEPH D HASKE
American Book Review

“Una escritura que desafía, y entretiene, y se siente tan eléctrica e inmediata como las noticias recién llegadas”
STEPHEN SMITH
The Globe and Mail

“Mientras la prosa es exquisita, como un ballet, el proyecto es fundamentalmente turbador … Absolutamente brillante”
STACEY D’ERASMO
The New York Times Book Reviev

“Aquí se hallan las maravillosamente parentéticas operaciones de la mente humana del siglo XXI”
MAURO JAVIER CÁRDENAS
San Francisco Chronicle

“Este volumen es el sobrecogedor y complejo final de una extraordinaria obra de arte” STEPHANIE MERRITT
The Observer

“Una de las obras más impresionantes de nuestra memoria reciente”
GEORGE DUCKER
Los Angeles Times
The Believer

“Su más conmovedora y personal obra hasta la fecha”
MEGAN DOLL

“Una novela de ideas, un tour de force literario”
The Economist

“Una de las más inspiradoras obras de ficción de la última década”
MICHAEL EAUDE
The Independent

“Muy bien puede ser la primera verdadera obra maestra literaria del siglo XXI”
JAMES LASDUN
The Guardian

“Merece ser reconocida como unas de las mejores novelas de los tiempos modernos” TIM MARTIN
The Daily Telegraph

“Consigue lo que el propio Marías ha dicho que toda literatura debe lograr: como una cerilla encendida en medio de un campo, ‘nos permite ver cuánta oscuridad hay alrededor’”
DAVID HAGLUND
The National

“Una de las grandes obras de la moderna ficción europea”
ALLAN MASSIE
The Scotsman

“Como tanta de la extraordinaria escritura de Javier Marías es inolvidable”
MARGARET DRABBLE
The Times Literary Supplement

“Corona esta trilogía con honores narrativos”
JOHN SPURLING
The Sunday Times

“Juntos, estos tres volúmenes constituyen una de las grandes novelas de la moderna literatura europea”
ANTONY BEEVOR
The Sunday Telegraph

“Una trilogía inquietante … Una experiencia de lectura como ninguna otra”
Publishers Weekly

“Una obra asombrosa, que entrega algo sublime en cada página”
ELLIOT BERGER
The Oxonian Review

“Una de las obras más ambiciosas y originales de los últimos años”
ALEX CLARK
The New Statesman

“Esta obra invita libremente a las comparaciones con Proust”
CHRIS POWER
The Times

“Un volumen final hipnotizante … Quien haya disfrutado los anteriores verá el conjunto como una de las experiencias lectoras de su vida y deseará volver a empezar”
JOHN DE FALBE
The Spectator

2nd Agosto
2010
written by zonafantasma
.

.

Editado por la Cátedra “Miguel Delibes” se acaba de publicar el libro Figuraciones del yo en la narrativa: Javier Marías y Vila-Matas de José María Pozuelo Yvancos. Recoge el curso de doctorado que impartió el catedrático de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada de la Universidad de Murcia, entre septiembre y octubre de 2009, como profesor invitado en esta Cátedra del Graduate Center de la Universidad de Nueva York

1st Agosto
2010
written by zonafantasma

No sé qué pélicula era. No me quedé a verla, tenía mala pinta, cambié pronto de canal. La acción parecía situada en los años sesenta. Vi esta escena, sin embargo: una reunión ministerial británica; un subordinado se dirige al ministro, interpretado por Kenneth Branagh, y, hablando no sé de quiénes, le dice: “El problema, señor, es que no están en la ilegalidad, de momento”. A lo que Branagh responde con caricaturesco cinismo: “Para eso somos el Gobierno, idiota: si algo no nos gusta, cambiamos una ley y lo convertimos en ilegal”.

Ya digo que el tono era caricaturesco, pero lamentablemente la afirmación de Branagh es de lo más realista en la actualidad, en muchos países y también en el nuestro. Desde luego es Italia el que se lleva la palma, allí las leyes se cambian continuamente en beneficio personal de Berlusconi, y, dado que ese individuo parece haber delinquido lo suyo –varios de sus más estrechos colaboradores están ya condenados, y si él se ha librado es sólo por cuestiones de inmunidad o de prescripción–, no sólo se modifican para ilegalizar lo legal, sino también a la inversa según su conveniencia, es decir, para legalizar ciertos crímenes y así exonerarlos de ellos, a él y a sus próximos, por la vía rápida.

En España no se ha llegado aún a tanto, pero se está en camino, y sobre todo hay una creciente tendencia, preocupantemente compartida por buena parte de la sociedad, a prohibir o intentar prohibir lo que no le gusta a cada cual y a meterse en todo lo habido y por haber, algo propio de los sistemas totalitarios, que por eso se llaman así: el Estado interviene en todo, lo regula todo, lo que es de su competencia y lo que no; dicta normas sin cesar, se inmiscuye en las instituciones civiles, trata de controlarlas, lo mismo que la cultura, la lengua, la manera de pensar, el tipo de vida de los ciudadanos y sus decisiones más personales. Hace poco el Gobierno catalán ha decidido obligar a los padres adoptivos a comunicar a sus hijos que no son vástagos biológicos suyos antes de que cumplan los doce años. No se ha limitado a recomendarlo, sino que lo ha exigido, tratándose como se trata de una cuestión opinable y variable según los casos. No deseo insistir más sobre la ley antitabaco, pero es obvio que el Gobierno de Zapatero dio cierta libertad de elección a los bares y restaurantes siempre y cuando –como se comprueba ahora– hicieran uso de ella a gusto de ese Gobierno; y, como no ha sido así, se los priva de aquella falsa libertad y se les impone el criterio del Ministerio de Sanidad. El PP quiere que se prohíban el burka y el niqab en la calle, así como el aborto, las bodas homosexuales y no sé cuántas cosas más. En varios sitios se propugna la supresión de las corridas, y así cada uno con lo que le desagrada o molesta o juzga “inmoral”.

Hay quienes piensan que es sólo una cortina de humo, como las doscientas mil que lanza al año Berlusconi para que la gente se ocupe de tonterías y no se centre en lo principal. Puede ser. Pero hay cortinas de humo que no deben pasarse por alto por lo que delatan o implican, y una de éstas es el anuncio de Zapatero en el debate de la nación: “Mientras sigan existiendo anuncios de contactos se estará contribuyendo a la normalización de esta actividad; por ello, estos anuncios deben eliminarse. Los anuncios de publicidad de la prostitución deben eliminarse”. Por dos veces utilizó ese peligroso verbo con connotaciones tremendas, tanto mafiosas como nazis. Pero, más allá del detalle, uno se pregunta si Zapatero –y la inspiradora de la intención, la Ministra de Igualdad– tienen la menor idea de lo que es un sistema de libertades, o si se han olvidado de que la censura es un delito en España. Si el pretexto es que hay muchas personas forzadas a ejercer la prostitución, hay que recordarles que se debe perseguir con dureza a los que las obligan, pero no a quienes la ejercen por su voluntad o preferencia, que también las hay. De acuerdo con ese pretexto, ¿qué sería lo siguiente que Zapatero y Aído “eliminarían”? ¿Las películas porno, pues a nadie le consta que cuantos intervienen en ellas lo hagan con plena libertad? ¿Las revistas con desnudos, por la misma razón? Me temo que, en algunos aspectos, Zapatero y Aído habrían sido felices durante el franquismo: estaba prohibida esa publicidad que desean suprimir, por supuesto el cine porno y los desnudos; hasta los escotes eran cortados o tapados en las películas. Sólo desde un puritanismo monjil –por mucho que ahora lo disfracen de “defensa de la dignidad de la mujer”– se puede considerar que quien ejerce la prostitución por elección está más explotado o es más indigno que quien friega suelos o se pasa doce horas subido a un andamio o baja a la mina a envenenarse los pulmones o aspira a diario el hedor de las basuras. ¿Se creen Zapatero y Aído que los encargados de esas tareas las desempeñan por gusto? No, lo hacen por pobreza y necesidad, y quizá prefieren eso –qué remedio– a otras cosas aún peores. Exactamente lo mismo que las prostitutas, algunas de las cuales prefieren alquilar su sexo –que no “venderlo”– antes que alquilar su espalda en la recogida de la fresa o sus manos en tantos menesteres hediondos o peligrosos. Jamás me detengo a leer una línea de los anuncios de contactos, luego personalmente me trae sin cuidado que existan o no. Pero si son “eliminados” por ley, no podré por menos de verlo como un pésimo síntoma de autoritarismo, intolerancia, censura, nacionalcatolicismo encubierto y totalitarismo. Zapatero y Aído sabrán.

JAVIER MARÍAS

El País Semanal, 1 de agosto de 2010

[Javier Marías se va de vacaciones hasta el 29 de agosto]

31st Julio
2010
written by zonafantasma

Entrevista de Georgia Makhlouf en el número de julio de 2010 del suplemento literario
L’Orient Littéraire.

29th Julio
2010
written by zonafantasma

 

 

En la revista norteamericana The Threepenny Review (Issue 122, Summer 2010), cuya editora es Wendy Lesser, se publica Places: Venice, An Interior.

La misma revista publicó en un número anterior (Issue 120, Winter 2010) otro artículo de
Javier Marías: Chamberí.

27th Julio
2010
written by zonafantasma

Raúl González y José María Gutierrez, Guti, se han despedido de su equipo de siempre: el Real Madrid. Ambos jugadores se emocionaban al recordar su paso por un club en el que se han sentido en su casa aunque en los últimos tiempos ya no tuvieran lugar en ella. Donde, sin duda, sí tendrán un sitio será en la memoria de muchos madridistas que hoy recuerdan a dos jugadores que, lejos de los grandes fichajes mediáticos, han representado al equipo y se han entregado a él.

“Me siento huérfano de los dos. El Real Madrid desde hoy será un poco menos Real Madrid. Esto pasa cuando se producen retiradas de jugadores emblemáticos, nos provoca nostalgias a los madrileños” dice Javier Marías. El escritor, madridista confeso, no puede olvidar los momentos memorables que ambos jugadores han dado a su equipo: “De Guti me gustaría recordar una temporada que a menudo se le olvida a la afición, en la que se lesionaron varios delanteros y él se puso a jugar de 9 y cumplió marcando 14 goles en media temporada. Demostró que sabía ponerse a disposición del equipo”. Se le nota su devoción por el centrocampista, “siempre le defendí, me ha parecido siempre un genio intermitente y en nuestra sociedad las intermitencias no se toleran”, pero no olvida al ya ex capitán del Madrid y número 7 del equipo. “De Raúl, hubo un momento que quedó eclipsado por el gran gol de Zidane y las palabras de Casillas, pero aquella noche de la última Liga de Campeones del Real, el primer gol lo metió Raúl, con su típica picardía. A veces se olvida su papel en esa victoria”.

EL País, 27 de julio de 2010

27th Julio
2010
written by zonafantasma

Il vero romanziere, ha scritto Marías, non riflette la realtà bensì piuttosto l’ irrealtà, intesa non quale inverosimiglianza o fantasticheria, bensì semplicemente «come ciò che avrebbe potuto accadere e non è accaduto». Al pari di Musil, Marías sa che la storia -individuale e collettiva- non è fatta soltanto di ciò che è successo e certo ancor meno delle alternative chimeriche e assurde, ma è fatta anche delle possibilità, delle potenzialità concretamente latenti in una determinata situazione; di ciò che, in un dato momento, era o è possibile. Ernestina Pellegrini ha parlato del mio interesse narrativo per «i futuri abortiti», ossia per quelle realtà vitali esistenti, stroncate nel cammino verso la loro compiuta realizzazione ma facenti parte, in questo processo, del mondo. Javier Marías è uno straordinario maestro nel raccontare concretamente questi futuri abortiti, come quello di Valerie, la moglie di Peter Wheeler, che, suicida in ancor giovane età, non è stata compagna della sua vecchiezza, ma vive ed esiste, insieme a lui vecchio, con questa sua assenza, che è anch’ essa una storia, quanto quella della sua attività durante la Seconda guerra mondiale o della sua morte (Il tuo volto domani).

Il tuo volto domani -un vero capolavoro- è il titolo di una trilogia, ma potrebbe forse essere il titolo ideale della narrativa di Marías in generale. Il tacito interrogativo su quale sarà domani un volto che si ama, o anche il proprio, è un’ ossessione che diventa verità esistenziale, un’ incertezza che trapassa quasi in una legge. È un futuro che esiste nella coscienza del presente che lo teme e nega quel presente o almeno insinua una sua negazione e lo sgretola; è un tessuto impalpabile di tanti futuri, qualcuno forse destinato a diventare un giorno presente, altri solo incombenti e possibili o imprevedibili, ma in qualche modo reali in questo loro incombere.

Javier Marías ama le fotografie, enigmatiche tagliole del tempo che catturano qualcosa che non c’ è, un istante immobile in una corsa che è solo fluire e non conosce immobilità. Un paio di mesi fa, per caso, mi è capitata sott’ occhio una fotografia che mi ha subito fatto pensare al Tuo volto domani: quella di Hitler a circa uno o due anni di vita, tenero volto di bambino da proteggere e coccolare, che diverrà il volto di Auschwitz.

Questo esempio, tuttavia, è troppo univoco e semplicistico e non rende giustizia al narrare di Marías, alla sua appassionata e velata ambiguità. Quella fotografia di Hitler infante esprime certo un elemento, forte e centrale, della complessa tematica implicita nel volto di domani: la paura che un volto, magari amato con passione e fiducia, più tardi diventi (o si riveli?) orribilmente diverso, malvagio, traditore, il contrario di quello in cui avevamo creduto e che avevamo amato.

Ma raccontare la storia di questo volto domani, quando non c’ è ancora ma c’ è già nel suo maturare, non è solo esprimere quella paura che, retrospettivamente, si prova vedendo l’ immagine di Hitler bambino e sapendo cos’ è diventato. Significa piuttosto raccontare -calandolo in una ben precisa vicenda, ricostruita con puntiglioso rigore nei dettagli psicologici, cronologici e nella sua sequenza anche (seppure non solo) lineare - lo sdipanarsi del tempo da una caligine interna e suscettibile di assumere le forme e gli aspetti più diversi, inquietanti o teneramente amorosi, come le nuvole. Elide Pittarello, citando le parole dello stesso Marías, ha parlato della sua «capacità di vedere le relazioni fra tutte le cose», che fa della sua scrittura una rete gettata in un continuum oscuro quale è la vita.

Ma se il racconto di Marías coglie, come una rete gettata in un immenso pelago indistinto, l’ impalpabile e sfuggente sabbia del vivere, esso afferra pure, con lucidità e precisione, la concreta storia e storicità degli eventi, la politica, gli intrighi sociali, il meccanismo degli apparati statali e militari. Poche altre opere scavano altrettanto, con meticolosa esattezza e passione morale, nella realtà storica.

Poche altre opere ci fanno ad esempio conoscere altrettanti aspetti, episodi, caratteri della guerra civile spagnola, dei suoi labirinti politici e delle sue infamie (durante e dopo di essa) che il lettore tocca con mano. La sua narrativa penetra concretamente, con realismo non solo letterario e con analisi oggettivamente fedeli alla realtà dei fatti, gli orrori della guerra, i meccanismi del potere che, anche negli Stati democratici e nella difesa della libertà e della democrazia, si fonda sulla violenza, sul tradimento, sulla bassezza, perfino sul delitto.

Questo contrasto, artisticamente fecondo, tra lo sfumare quasi inavvertito degli eventi, di per sé non immorale ma amorale, e le epifanie dell’ umano, del bene e del male, che tagliano come spade, è possibile forse grazie all’ ambivalenza dell’ Io. C’ è un io narrante, c’ è un io narrato e c’ è una voce del testo, mescolati ma non fusi. Marías è un maestro anche per quel che riguarda il rapporto fra l’ autore, la persona materiale che porta il suo nome, e il personaggio che narra in prima persona - rapporto che è un nodo centrale della letteratura di sempre e in particolare di quella moderna e contemporanea. Prestando la sua voce e alcune sue esperienze al personaggio narrativo de L’ uomo sentimentale- ha scritto lo stesso Javier Marías nel breve saggio Chi scrive -egli sa che non si tratta di lui stesso, bensì di qualcuno ben distinto da lui, anche se a lui somigliante; quel personaggio, egli dice, era «colui che avrei potuto essere ma che non sono stato»- l’ io di un suo futuro abortito nella realtà e rinato o ripescato nella scrittura.

Nel romanzo Tutte le anime, in un passaggio ricordato dallo stesso scrittore in un suo saggio, il protagonista dice «io» e usa un nome che lo accompagna sin dalla nascita anche nella mente di altre persone, così come racconta dei fatti che possono essere attribuiti all’ autore stesso, ma soltanto perché preferisce parlare in prima persona, senza per questo pensare che si possa restare il medesimo nel variare del tempo e dei luoghi in cui si vive. Raccontando ciò che ha visto e vissuto, non è più colui che ha visto e vissuto quelle cose. Non c’ è poetica dell’ Io che potrei sentire più congeniale. È solo nella scrittura, ha scritto Marías in un altro saggio, che lo scrittore scopre di aver visto delle cose che sino a quel momento non sapeva di aver visto e si accorge di dettagli che non aveva percepito.

CLAUDIO MAGRIS

Il Corriere della Sera, 26 luglio 2010

25th Julio
2010
written by zonafantasma

Carme es barcelonesa de Gràcia y vive en su ciudad, siempre le ha gustado el fútbol y es del Barça con una pasión que sólo he visto superada por la de mi editor Joan Díaz, que le añade irracionalidad. Como quizá es sabido, yo soy madrileño de Chamberí y vivo en esta capital detestada por quienes son sus peores enemigos, sus propios alcaldes, y soy desde siempre del Real Madrid. A lo largo de cada temporada Carme y yo tenemos varios roces por culpa del fútbol, cuando no directamente una agarrada que incluso nos ha llevado a procurar no hablarnos durante un par de días en alguna ocasión. Tampoco nos quedan ganas de hablarnos cuando vemos por separado –cada uno en su ciudad– un Madrid-Barça o un Barça-Madrid. Aquel cuyo equipo ha perdido se siente demasiado mohíno para asistir a la euforia del otro, o aun para “notarla”, si ese otro tiene la delicadeza de fingir que no ha existido ese partido y ahorrarse toda referencia a él. Si ha habido una jugada o decisión polémica, el silencio se hace imposible y acaban saltando chispas en la línea telefónica. Hasta puede que uno u otro cuelgue de mala manera, para disculparse al día siguiente por la brusquedad. Dos o tres veces nos ha tocado ver juntos uno de esos encuentros “sensibles”. Como ella es provocadora y tiene sentido del humor, planta sobre la televisión (fuera de la pantalla, claro está) un gran escudo adhesivo del Barça. Yo simulo no haberlo visto, no me inmuto, no digo nada, pero aprovecho cualquier instante en que ella salga del salón para poner el escudo cabeza abajo (kaputt), de lo cual no se suele dar cuenta hasta bastante rato después, con tanta risa como indignación. A los dos nos extraña y molesta que, llevándonos bien en general y estando de acuerdo en bastantes cosas, cada uno celebre los goles que al otro le sientan como una flecha en el pulmón. Intentamos moderar la alegría que supone la tristeza de quien queremos bien, pero resulta imposible no levantar un poco los brazos y musitar “Gol”.

La selección española acaba de ganar la Copa del Mundo en Sudáfrica, y durante el mes que ha durado el Campeonato Carme y yo hemos ido con el mismo equipo y hemos sentido cierto alivio al compartir los nervios y las alegrías futboleras, lo que normalmente nos está vedado. No hemos sido tan sentimentales como para comentarlo, pero sospecho que a los dos nos ha encantado ver jugar juntos a “enemigos irreconciliables” como Casillas, Puyol, Ramos, Piqué, Xavi, Alonso, Iniesta, Arbeloa y Busquets. Seguramente se nos ha hecho un poco raro –pero sin duda nos ha agradado– contemplar cómo se abrazaban y bromeaban entre sí, cómo se agradecían una parada o un gol, acompañados por otros jugadores de rivalidad menos sangrante, como Villa –aún no ha vestido la camiseta del Barça–, Navas, Llorente o Torres.

Creo que a la mayoría de la gente le ha ocurrido lo mismo. Los del Madrid o el Athlétic nos hemos sorprendido pensando: “Venga, Xavi, que tú eres genial”. Los del Barça o el Atleti han murmurado o gritado: “Bien, Iker, bendito seas”. Por eso llama tanto la atención lo malasombras que pueden ser bastantes políticos y periodistas, a los que se ha notado que no iban a permitirse ser como la gente normal. A los españolistas más patrioteros se veía que los éxitos de la selección no les provocaban excesiva felicidad (incluidos dirigentes del PP) por el elevado número de futbolistas catalanes o del Barça a quienes debíamos gratitud, como si los nativos de su territorio fueran menos españoles que otros. Ya se le escapó una vez a Esperanza Aguirre (¿se le escapó?), cuando, ante la posible compra de no recuerdo qué empresa por otra catalana, dijo que aquélla no debía pasar “a manos extranjeras” o algo así, y a continuación mostró su preferencia por otra candidata a adquirirla… alemana. Los nacionalistas catalanes más zafios y malasombras han aprovechado, por su parte, para soltar frases como “Sin nuestros jugadores España sería poca cosa”, olvidando que a su frente estaba un viejo castellano como Del Bosque, o para lamentarse sin ambages de los triunfos de la selección… pese a la decisiva contribución catalana, algo en verdad para enorgullecerse. Y el señor Urkullu, del PNV, no osando decir a las claras que le sentaban como un tiro esos triunfos, recurrió a la más gastada bobada: “Yo sólo animo al que juegue mejor. Entre España y Holanda, se verá”… aunque en España hubiera dos futbolistas del Athlétic de Bilbao y un guipuzcoano: claro que, al llamarse Llorente, Martínez y Alonso, quizá no los reconoció.

¿Por qué en este país muchos políticos y periodistas todavía no han aprendido que ellos no son el centro del mundo y que no siempre han de intentar manipular a la gente, sino limitarse a acompañarla las más de las veces y dejarla disfrutar cuando hay motivo? ¿Por qué no saben comportarse como las personas normales, a las que, al menos durante un mes, han traído sin cuidado el lugar de nacimiento de los futbolistas y el equipo en que militan, para dedicarles todo su afecto y manifestarles su agradecimiento enorme, a todos sin distinción? ¿Por qué no han podido ser, sin ir más lejos, como Carme y yo? En estas semanas la he oído decir: “No sabes cuánta confianza me da Ramos”. Y ella a mí: “Cada vez que Iniesta coge el balón, tengo la sensación de que la cosa acabará en gol nuestro”. ¿“Nuestros”, una parada de Casillas o un gol de Puyol? Extrañamente nuestros, sí. Esa es la gracia que demasiados políticos y periodistas, con su imperecedera mala sombra, han sido incapaces de percibir.

JAVIER MARÍAS

El País Semanal, 25 de julio de 2010

24th Julio
2010
written by zonafantasma
ÍTACA distribuye los libros de REINO DE REDONDA

ÍTACA distribuye los libros de REINO DE REDONDA


TODOS LOS LIBROS DE REINO DE REDONDA

El escritor madrileño Javier Marías, convertido en 1997 en monarca del literario Reino de Redonda, puso en marcha hace una década una pequeña editorial con este nombre, para recuperar las obras de otros «reyes» escritores y de paso para rescatar todos los años de dos a tres olvidadas joyas de la Literatura, en unas ediciones cuidadas hasta el extremo

Un reinado de libro

Es complicado encontrar en el mundo una editorial tan peculiar como Reino de Redonda, que ahora cumple una década de existencia. Ya no es sólo que por sus procelosos mares naveguen Conrad, Richmal Crompton, Yeats, Dinesen o el longevo historiador sir Steven Runciman, sino que el nacimiento de esta marca es pura literatura.

Colón bautizó en 1493 la islita de Redonda, que ni siquiera llegó a pisar. Se trata de un peñasco casi inaccesible de un kilómetro y medio de largo, enriquecido por los excrementos de pájaros que dan lugar al fosfato. Perdido en medio de las Antillas, muy cerca de este islote, en la isla de Montserrat, nació el escritor de ciencia ficción M.P. Shiel, a quien su padre, propietario de la isla, lo nombró «rey» en 1880, cuando el futuro literato contaba 15 años.

Al morir Shiel en 1947, otro escritor, el británico John Gawsworth (alias de Terence Ian Fytton), es nombrado albacea literario y recibe en «herencia» este reino de letras. El escritor Javier Marías conoció los avatares de la isla de Redonda y se sintió fascinado, algo que los lectores pudieron comprobar en Todas las almas y sobre todo en Negra espalda del tiempo, donde está presente esta monarquía de los libros.

El interés del español mereció una carta del entonces rey de Redonda, el también escritor John Wynne-Tyson, quien abdicó en Marías, que se convirtió en el rey Xavier I.

Desde entonces, el carácter literario de este peñasco antillano se ha reforzado con la entrega anual de los premios Reino de Redonda a grandes nombres del Cine o la Literatura pero también con la creación en 2000 de la editorial Reino de Redonda, que a un ritmo de dos o tres volúmenes al año, ha publicado hasta la fecha 19 libros. El primero de todos, realeza obliga, es un claro homenaje al fundador de esta dinastía: La mujer de Huguenin de M. P. Shiel.

El empeño de Javier Marías en rescatar del olvido a los anteriores monarcas literarios le ha llevado a publicar también algún relato de John Gawsworth en la recopilación de Cuentos únicos, así como la obra maestra de Shiel, La nube púrpura, un relato apocalíptico que no desmerece de H. G. Wells (uno de los admiradores de este primer rey de Redonda), que narra las aventuras del único hombre que vive en la Tierra tras el paso de una aterradora nube púrpura. También ha aprovechado Marías para publicar de nuevo su inencontrable «novela de juventud» El monarca del tiempo y para dar a conocer una vez más al lector español a uno de los historiadores más amenos y apasionantes del siglo XX, el mencionado sir Steven Runciman, un orientalista y medievalista británico, de quien Reino de Redonda ha rescatado sus clásicos La caída de Constantinopla (un éxito de ventas) y Las vísperas sicilianas: Una historia del mundo Mediterráneo a finales del siglo XIII.

Además, ha tenido buena acogida entre otros Revolución en el jardín, la recopilación de artículos del irónico y agudo periodista mexicano Jorge Ibargüengoitia. El último libro en salir a la luz ha sido el clásico de Émile Erckmann y Louis Alexandre Chatrian Cuentos de las orillas del Rin.

Los libros de esta peculiar editorial, «seguramente la más pequeña y pausada del Reino de España», escribía Marías en 2008, suelen tener una tirada de 3.000 ejemplares y la edición está a cargo del propio escritor y de Carme López Mercader.

La obligación de todo monarca de Redonda de velar por la memoria de anteriores reyes, al convertirse en albacea literario de la obra de Shiel y Gawsworth, está aquí más que cumplida. Una editorial pequeña, pausada… pero también única y cargada de libros de calidad.

ALFONSO VÁZQUEZ

La Opinión de Málaga, Libros, 24 de julio de 2010

ENTREVISTA

«Me gusta hacer libros bonitos y dar a conocer alguna obra ignorada u olvidada»

El responsable de Reino de Redonda habla de los secretos de esta editorial tan personal, creada «a fondo perdido» y lamenta el escaso eco que en los medios de comunicación nacionales encuentra esta labor de rescate de obras de calidadAunque no se considere editor, Javier Marías saca a la luz todos los años un par de libros que merece la atención de una entregada minoría de lectores.

¿Por qué pudiendo optar por la tranquilidad de la escritura decidió lanzarse además al mundillo editorial?
La expresión no es muy adecuada. Nadie me considera editor (ni siquiera yo mismo) en ese «mundillo». A Reino de Redonda nunca se la tiene en cuenta cuando se habla de «pequeñas editoriales» y demás. La verdad es que en un principio mi idea fue contribuir a conocer mejor en España las obras de los anteriores «Reyes de Redonda», M. P. Shiel y John Gasworth, de ahí que el primer título de la colección fuera una selección de cuentos del primero, escritor muy apreciable del que luego recuperé su magnífica y pionera novela La nube púrpura. Lamentablemente, ninguno de esos dos títulos suyos han vendido muchos ejemplares, así que resultaba un poco suicida continuar sólo por ese camino. En cuanto a Gasworth, su obra es muy inferior, si bien está incluido un buen cuento suyo en la antología Cuentos únicos. Así que algo he cumplido con uno de mis deberes: mantener viva la memoria y la obra de los «Reyes de Redonda».

¿Qué criterios sigue a la hora de seleccionar los libros?
Sólo el de mi propio gusto. He recuperado obras excelentes que estaban descatalogadas, desde El brazo marchito de Hardy a Las vísperas sicilianas de Runciman. He publicado por primera vez en español Viaje de Londres a Génova de Baretti, un viajero por la España de tiempos de Carlos III, interesantísimo y divertido, o los artículos del mexicano Jorge Ibargüengoitia. También traje a la editorial algunas de mis antiguas traducciones (no tenía que encargarlas ni que pagarlas), de sir Thomas Browne, Yeats, Conrad o Isak Dinesen. Son todos libros magníficos, sobre todo el de Conrad, que valía la pena que existieran en buenas ediciones.

Si algo caracteriza a la editorial son esas cubiertas perpetuas con un signo literario muy particular.
Esa flecha de las cubiertas está inspirada, como consta, creo, en la página de créditos, en la que aparece en la primera edición del libro de M. P. Shiel The Lost Viol de 1908. Yo la encuentro muy atractiva, y verá qué bien quedan todas las flechas, que aparecen en los lomos de los libros, alineadas en una estantería. Sé de algunos coleccionistas que compran los libros de Reino de Redonda sobre todo por eso. Cualquier motivo es bueno. La flecha, así pues, se ha convertido en el distintivo de la editorial, sin que tenga ningún significado misterioso, más allá del que tienen todas las flechas, que no siempre hieren.

¿Reino de Redonda se plantea dar el salto a los libros digitales?
Pues no. Sería absurdo hacer eso. Publicamos dos o tres títulos al año, y no sé cuántos más va a haber. Están programados unos cuatro más, y es posible que después cierre la editorial o la deje en estado vegetativo. No ha tenido ninguna ayuda por parte de la mayoría de suplementos literarios de los periódicos nacionales, alguno ha habido que no ha sacado una sola reseña de ningún título, y así es muy difícil sobrevivir, aunque la inversión que hago en Reino de Redonda haya sido desde el principio a fondo perdido. Los libros son costosos, por la buena encuadernación y el buen papel y sus precios son baratos para el comprador. Pero si los críticos ni siquiera se dignan a hacerles caso, pues todo tiene su límite.

Entonces, ¿qué satisfacciones le reporta una editorial que no persigue ser rentable?
Cada vez menos, la verdad. El empuje se va apagando por lo que acabo de comentarle. Hay gente que aprecia mucho la colección, que a la larga se convertirá en objeto de coleccionismo, supongo. Me gusta que los libros que escojo estén disponibles para el lector español, o para los pocos lectores que los estiman. Me gusta hacer libros bonitos y dar a conocer alguna obra ignorada u olvidada. Eso es todo. Quizá empieza a no ser suficiente.

ALFONSO VÁZQUEZ

La Opinión de Málaga, Libros, 24 de julio de 2010

24th Julio
2010
written by zonafantasma

Le tomo la palabra a John Ashbery: “Me recuerda a Proust y Shakespeare (…) en el sentido de que, en las obras de estos, las cosas cotidianas que nos rodean y escapan a nuestra atención (también) nos son enfocadas de modo deslumbrante”. El gran poeta norteamericano se refiere a la tercera parte de Tu rostro mañana. (Veneno y sombra y adiós, Alfaguara, 2007), de Javier Marías, el libro que ha consagrado a su autor en el difícil mercado estadounidense, donde ya ha publicado otros 12. Me llama la atención el escaso eco que por estos pagos ha tenido la insólita repercusión en la anglosfera de la última novela de Marías, un autor considerado “de cejas altas” y, por tanto, relativamente minoritario. Las reseñas, artículos y entrevistas que he leído (desde The New York Review of Books hasta The Economist, desde The Guardian a Los Angeles Times o The New Yorker) abundan en un tipo de elogios que aquí no suelen dispensar los críticos (”una de las novelas más grandes que el siglo ha producido hasta ahora”, “el sobrecogedor final de una extraordinaria obra de arte”, “la primera obra maestra de la literatura del siglo XXI”, etcétera). En nuestro país la recepción fue, en general, más tímida, quizás por nuestra proverbial tendencia al desdén de lo propio, especialmente si se lo alaba fuera, como ya ocurría. Lo digo, en fin, para que conste. Y lo diría también de otros, si el caso fuera. Pero no lo es (o, al menos, no tanto).

MANUEL RODRÍGUEZ RIVERO

El País, Babelia, 24 de julio de 2010

23rd Julio
2010
written by zonafantasma

In questi giorni, quasi contemporaneamente, sono usciti presso editori diversi tre testi di Javier Marías (Madrid, 1951), certamente il più importante scrittore spagnolo vivente.

 

Il primo, Il tuo volto domani 3. Veleno e ombra e addio, tradotto ineccepibilmente da Glauco Felici, rappresenta la terza parte, quella conclusiva, di questa sorta di “grande opera” definita da The Guardian, “il primo autentico capolavoro letterario del XXI secolo”, e da The Observer “straordinario capolavoro che colloca Marías nel canone della letteratura europea contemporanea”. Un viaggio tra passato e presente, tra ricordi e oblio in compagnia di Jaime Deza – questo uno dei nomi dell’”attore” principale, ma che altri chiamano anche Jacobo, o Jack, o Jacques, o Yago -, personaggio al servizio di uno strano e misterioso centro di spionaggio inglese che si avvale del suo inconsueto talento di “saper leggere” il volto delle persone e in tal modo di prevedere ciò che faranno “domani”. Un romanzo-fiume in cui Marías ha riversato il proprio grande talento e, anche, le sue manie, il detto e, soprattutto, il non detto… E poi il dubbio, il tradimento, la guerra, il doppiogiochismo del potere, l’amore, la morte. Una trilogia che ha assorbito l’autore per otto anni, che l’ha quasi fagocitato, e da cui a fatica sta tentando di uscirne scrivendo un nuovo romanzo “normale”: “E’ stato difficile ricominciare”, ha detto recentemente in un’intervista. Una trilogia da leggere – nei limiti delle personali possibilità di tempo – tutta d’un fiato, per riuscirne ad apprezzarne forza, capacità narrativa e assoluta originalità e per farci, a nostra volta, fagocitare dalla sua imprevedibile e inquietante storia. (E senza dimenticare che, sempre quest’anno, sono stati ripubblicati, in un’edizione economica einaudiana, i tre più famosi romanzi dell’autore spagnolo, e cioè Tutte le anime, del 1989; il suo libro di più grande successo, l’indimenticabile Un cuore così bianco, del 1992; e l’altrettanto acclamato Domani nella battaglia pensa a me del 1994).

Il secondo volume, Voglio essere lento, tradotto e curato da Elide Pittarello (docente di letteratura spagnola a Ca’ Foscari), raccoglie due lunghe “conversazioni” tra lo scrittore e la curatrice: un dialogo – tra vecchi amici – sul lavoro, sull’”officina letteraria” del romanziere innanzi tutto, ma anche su autori e libri, letture e letteratura, sull’infanzia, la famiglia, gli amici, la Guerra Civile, la politica, la “sua” fantasmatica Isola di Ridonda, e anche sull’Italia: “Un paese che invidiavamo”, ma che dal punto di vista politico e morale, sembra oggi “andare a rotoli”. Insomma, un ritratto inedito e a tutto campo sia del Marías uomo e sia del Marías scrittore.

Il terzo titolo, infine, dal titolo Sguardi -libro che fa il paio con il precedente Vite scritte, edito da Einaudi nel 2004-, tradotto da Valerio Nardoni, e con una prefazione di Elide Pittarello, si compone di quattordici ritratti di altrettanti scrittori, sorpresi nel fermo-immagine di una fotografia: Valle-Inclán, Borges, Vicente Aleixandre, Juan Benet, Bioy Casares, García Lorca, Victoria Ocampo, Savater, Cabrera Infante, Neruda, Antonio Martínez Sarrión, Luis Cernuda e Horacio Quiroga. Quattordici “amici” scrittori, indipendentemente dalla data di nascita: “l’unica condizione che m’imposi per la selezione dei ritratti fu che non vi rientrasse nessuno il cui aspetto mi risultasse antipatico o sgradevole, né di cui avessi un’opinione personale o letteraria così cattiva da potermi influenzare al momento di descriverne o commentarne il volto”. Con una sorpresa finale, perché vi è un ulteriore, quindicesimo ritratto, anzi, un “autoritratto farsesco”: il suo.

PAOLO COLLO

Domani, 17 giugno 2010

“Non flirtare mai con lo spionaggio”

Entrevista con Angela Bianchini en Tutto libri, 19 de junio de 2010

18th Julio
2010
written by zonafantasma

Jabulani. Escribo esto cuando falta una semana para que termine el Mundial de Sudáfrica y sólo quedan cuatro equipos en liza: Holanda, Uruguay, Alemania y España. Que el mundo está regido por dementes e incompetentes –con alguna excepción– lo comprobamos a diario al leer el periódico o ver las noticias. Que también algo secundario y festivo como el fútbol esté en manos de ineptos sólo confirma la tendencia general. Lo fundamental en un Campeonato es que los jugadores dispongan de un instrumento adecuado para desarrollar su talento. Los futbolistas profesionales se pasan la vida tratando de mejorar su dominio de la pelota; calculando la fuerza, la velocidad y la trayectoria que le deben imprimir, perfeccionando tal o cual efecto que pueden darle según cómo lo golpeen. Así pues, la mayor imbecilidad en que puede incurrirse es obligarlos a jugar con un nuevo balón ridículo, el Jabulani, detestado por todos. Hemos visto cómo los tiros desde lejos se marchaban casi siempre a las nubes; cómo un pase medido se convertía en un proyectil inalcanzable para quien debía recibirlo; cómo los porteros rechazaban disparos como si jugaran al voley-ball o se tragaban pelotas mansas; cómo reinaba la imprecisión y se metían menos goles que nunca. Los responsables de la FIFA, Joseph Blatter y Julio Grondona, deberían dimitir en cuanto se oyera el pitido final del partido final. Otra cosa sería la consagración de la idiotez.

Árbitros. Claro que cometen fallos. A veces un fuera de juego es casi imposible de detectar, como el probable de Villa en su gol a Portugal. Estos errores son normales y disculpables. Lo que es anómalo e imperdonable es que no adviertan uno como el del argentino Tévez en su primer gol a México, porque no tenía delante a nadie, ni a un solo defensor. También que no vieran cómo, tras un tiro del inglés Lampard, el balón botó bien dentro de la portería alemana en lo que habría supuesto el empate a 2. Con tan flagrantes injusticias, tanto Argentina como Alemania quedaron ya deslegitimadas para vencer en el Campeonato. El aún posible triunfo de la segunda estaría para siempre ensombrecido. Más deslegitimados aún quedan esos árbitros, y más aún quienes los eligieron, Blatter y Grondona, que deben ya dimitir por segunda vez en esta página.

Vídeo. Estos individuos se niegan a recurrir a él, y aducen que el juego se vería constantemente interrumpido. No sería así si a cada equipo se le concediera la posibilidad de apelar a la revisión sólo una vez en cada tiempo. Seguro que no malgastarían su oportunidad en tonterías ni en jugadas discutibles o dudosas. La guardarían como oro en paño, por si acaso se producía un error crucial, como los dos mencionados. Se tarda diez segundos en ver una repetición, privilegio al alcance de millones de telespectadores, pero no de los árbitros ni de los futbolistas. Como máximo se emplearían cuarenta segundos por partido en enmendar las adulteraciones brutales.

Vuvuzelas. Por si no se hubiera hecho suficiente daño al fútbol y a los jugadores con la porquería de balón, se ha permitido que los espectadores sudafricanos hayan mantenido su costumbre local de soplar esas trompetas horrísonas durante el juego. Como no hay estupidez en el mundo que no tenga éxito instantáneo, los visitantes de los demás países se apuntaron corriendo al estruendo infernal, y milagro será que no padezcamos, a partir de ahora, las malditas vuvuzelas enarboladas por memos en todos los estadios del globo. Pero es que, además, cuando la gente se cansaba de soplar o se volvía momentáneamente sensata, la organización ponía a todo volumen su propio sonido de vuvuzelas grabadas, y con un insoportable ritmo acompasado. Aparte del daño comprobado para los tímpanos, sobre todo los de los niños, resulta que ni los propios jugadores se oían unos a otros en el campo. Y todos sabemos cuán importante es que un defensa le oiga chillar a su portero: “¡Mía!” Puede que eso le costara la eliminación a Brasil: quizá Felipe Melo, al cabecear contra su red, no le pudo oír a su guardameta, Julio César, esa palabra vital.

Maradona. Su carrera como entrenador era inexistente, pero Grondona puso en sus manos la selección de su país. Fue un jugador enormemente habilidoso, pero nunca pareció inteligente y no tenía por qué serlo ahora, ni como estratega ni como táctico, y así le ha ido a su equipo. Lo que no era obligado es que se convirtiera en el personaje más antipático del Mundial: desdeñoso, megalómano, perdonavidas sin motivo, supersticioso –él y sus palmeros se santiguaban nueve veces al comienzo de cada encuentro–, achulado, faltón. Cuando habló tras la humillación sufrida a pies de Alemania, ni siquiera dio la impresión de lamentarlo de veras, como si la cosa no fuera con él. Invita a reconsiderar su grandeza pretérita: al fin y al cabo, las televisiones repiten machaconamente sus tres o cuatro mejores goles, nada más. Pero somos muchos los que recordamos sus numerosos partidos anodinos en el Barcelona, que jamás ganó un título con él.

Cruyff. No estaba en el Mundial, pero la mezquindad ha coincidido en las fechas. La nueva junta directiva del Barça ha puesto en duda que merezca ser su Presidente de Honor, como lo es Di Stéfano en el Real Madrid, y Cruyff ha entregado su insignia al flamante Presidente Sandro Rosell, quien no comprende, a lo que se ve, que el honor se lo hacía Cruyff al Barça y no al revés. Él sí fue inteligente siempre, como jugador y como entrenador.

JAVIER MARÍAS

El País Semanal, 18 de julio de 2010

17th Julio
2010
written by zonafantasma
.

.

“Hace años (algunos dirían que bastantes, hacia 1984) recuerdo que Javier Marías llegó a un cita nocturna -hemos salido mucho por la noche- muy desanimado. Procuraba, como sus maestros Sterne o Benet, eso sí, poner un poco de guasa en el asunto. Su carrera literaria marchaba mal, vino a decir, y se veía como un perdedor seguro… Sé decir que aquello era verdad, porque nunca lo he vuelto a ver así. No hacía mucho que había publicado su novela El siglo (la que yo prefiero de su primera época, es decir, la anterior a Todas las almas) y creo recordar que acaso el libro no había tenido el eco que el autor esperaba. Bromeamos sobre el tema, pero en Javier era perceptible algo parecido al desánimo…”

Fragmento de “Javier Marías, la escritura y el éxito” en Luis Antonio de Villena, Nuevas semblanzas y generaciones, Pre-textos, Valencia, 2010.

En primera persona

12th Julio
2010
written by zonafantasma

 

Esta tarde le entrevistarán, por teléfono, en el programa “Cara a Cara” de CNN+ sobre la victoria de España en el Mundial de fútbol.

11th Julio
2010
written by zonafantasma

La situación es tan insólita que ni siquiera sabemos bien cómo vivirla. Hace doce años, cuando el Real Madrid podía conquistar su séptima Copa de Europa, escribí aquí un artículo titulado “Hoy no sólo hoy”, en el que decía que también era cada uno de los lejanos días de infancia en que mi equipo favorito había disputado el mismo título, con Di Stéfano, Zárraga, Puskas, Gento o Velásquez. Hoy, en cambio, no puede ser más que hoy, porque España jamás había aspirado a una Copa del Mundo, ni siquiera a una semifinal. Carecemos de referencias y, en contra de lo que es frecuente en el fútbol, no podemos apoyarnos en ninguna situación pasada que ni remotamente se le asemeje. Nuestros rivales sí, pues su inolvidable selección de 1974, con Cruyff a la cabeza, perdió inmerecidamente la Final de aquel año ante el anfitrión, Alemania, y, ya sin Cruyff, en 1978, volvió a perderla ante otro anfitrión, Argentina, y ante la dictadura militar de aquel país, que tanto manipuló su Mundial. Por eso se viene insistiendo en que el fútbol tiene una deuda con Holanda, que hoy por fin se saldará.

Lo lamento, pero no creo que vaya a ser esta la ocasión, precisamente por una cuestión de justicia: no sería justo que aquellos extraordinarios Cruyff, Neeskens, Rep, Rensenbrink, sigan sin su título por toda la eternidad -así será en todo caso- y en cambio lo posean quienes no son sus herederos en el juego, aunque sí lo sean en la camiseta. Más herederos de su concepción del fútbol veo a sus rivales de hoy: Xavi, Iniesta, Villa, Ramos, Puyol, Piqué, Alonso, Casillas y demás. Si bien, desde mi memoria, éstos lo sean todavía más de otro equipo latino no lo suficientemente apreciado: la Italia de 1982, la de Paolo Rossi y Tardelli, que, si no dominaban el juego como la España actual, sí eran capaces de pasarse el balón cerca o dentro del área con las mismas precisión y fatalidad para el contrario. Ya lo ven: hay que buscar referencias ajenas porque no vislumbramos ninguna propia.

Vicente del Bosque

Vicente del Bosque

Quienes desdeñan el fútbol y lo ven como cosa de “hordas” no parecen haberse parado mucho a pensar en la alegría o tristeza desinteresadas que provoca en millones de personas a la vez. Que un equipo gane o pierda no nos va a cambiar a ninguno la vida: al que le vaya mal le seguirá yendo mal y el que sea feliz no verá mermada por una derrota su felicidad esencial. Nadie será más rico ni más pobre por eso, nadie saldrá del paro ni ingresará en él. Y sin embargo, en qué pocas ocasiones salta la gente de júbilo al mismo tiempo, o baja la cabeza con melancolía y dignidad. El efecto de la victoria o de la derrota no es duradero, digamos que se desvanece a las cuarenta y ocho horas. Más o menos como el efecto que nos produce la visión de una gran película, o la lectura de una deslumbrante novela, o escuchar una música sobrecogedora, o la contemplación de un cuadro turbador. Tampoco en el arte nos va ni nos viene, respecto a nuestra vida personal. Abrimos la cubierta de un libro, se apagan las luces de un teatro o de un cine, y sabemos que aquello no nos atañe de veras, que nos prestamos a una convención. La emoción que experimentamos es también desinteresada, y la exultación o la desolación que sentimos a su término son sólo simbólicas, vicarias y artificiales, pero a veces más punzantes que las de la vida real. No podemos desdeñarlas.

Hoy nos espera lo uno o lo otro, exultación o desolación. Tengo para mí que será lo primero. Precisamente por carecer de referencias pasadas, España llega a esta Final con la confianza de los inocentes, que además de “libres de culpa”, significa “que desconocen una cosa”. Desconocemos esa alegría máxima e incluso su posibilidad, luego no podremos echarla de menos ni comparar con “aquella otra vez”. También hay algo inocente en nuestros jugadores y en nuestro seleccionador: de hecho, Del Bosque resulta conmovedor en su honradez, en su modestia y en su educación. Él es el primero en saber que hoy es sólo hoy, que nunca ha habido un antes y que la alegría está intacta y nueva, todavía por estrenar.

JAVIER MARÍAS

El País, 11 de julio de 2010

Noi come l’ Italia ‘ 82 oggi batteremo l’ Olanda
La Repubblica

11th Julio
2010
written by zonafantasma

Entre los Cincuenta caracteres que trazó Elias Canetti en su librito de ese título, de 1974 y también conocido como El testigo oidor, hay uno “El Recelafamas”, del que no me resisto a transcribir unos párrafos: “Desde que nació, el Recelafamas sabe que nadie es mejor que él… Hojea diariamente el periódico en busca de nombres nuevos, ¡qué hace este metido ahí!, exclama indignado, ¡si ayer ni figuraba! ¿Qué justicia puede haber si de buenas a primeras viene uno y se desliza en el periódico?… Desde el instante mismo del descubrimiento sigue paso a paso los movimientos de esa escoria… ¿Cómo se explica que jamás lo hubiera oído nombrar? Antes ya existía el tiempo, y él, ¿dónde estaba? Si es viejo, le han sido necesarios muchos años, si es joven, aún habrá que lavarle los pañales…”

Desde hace ya tiempo hay en nuestras sociedades otro personaje con cada vez más cabezas, y que también rastrea los diarios minuciosamente: es el Patrullero, es decir, el lector que, lo mismo que los coches de policía van ojo avizor por las calles a la búsqueda de delitos e infracciones, patrulla incansablemente los periódicos –o, si le sobran horas y energías, las radios y las televisiones– al acecho de opiniones reprobables, deslices imperdonables, comentarios políticamente incorrectos, frases sospechosas y posiciones discriminatorias o subversivas. Los Patrulleros viven en permanente estado de alerta, y van provistos de unas antenas que, con el tiempo, suelen hipertrofiárseles. Son unas antenas tan inmensas que no pueden por menos de detectar faltas y ofensas sin cesar, incluso donde no las hay. Eso les importa poco, porque su misión es no dejar pasar una, y más vale prevenir y anticiparse, no vaya a ser que algo que los demás lectores distraídos juzguen inocuo contenga el germen de una postura inadmisible, atentatoria contra la dignidad de alguna persona, o, aún peor, de un colectivo o institución. Los Patrulleros manejan unos cuantos clichés y los enarbolan cuando toca y cuando no, por si acaso. Hay una serie de graves pecados que no se pueden consentir, y, como vigilan sin pausa que no se cuele ninguno en las páginas del diario de su predilección sin denunciarlo y hacer constar su inmediata repulsa y su censura, acaban por verlos por doquier: es mejor pasarse por exceso que por defecto, lo más peligroso sería que alguno quedara impune y sin anatema.

Esos clichés, claro está, varían un poco según el diario que cada Patrullero lea, también según sus propias creencias y convicciones. Pero hay unos cuantos que se reiteran. Un columnista critica la actuación de la Conferencia Episcopal o del Vaticano en un asunto, y el Patrullero lo señala con el índice y grita: “¡Odio a la religión católica!” Pero si el articulista manifiesta su desprecio por Al Qaeda y por el islamismo radical, habrá otro Patrullero que lo apuntará igualmente y exclamará: “¡Incomprensión del Otro! ¡Intolerancia!” Si alguien insiste, por enésima vez, en que la lengua española, como las demás neolatinas, no “hace invisibles a las mujeres” por decir “los niños” y no “los niños y las niñas” cada vez, el Patrullero bramará: “¡Machismo, sexismo y discriminación!” Si uno dice que prefiere que los equipos de fútbol tengan unos pocos jugadores de la ciudad que representan, o por lo menos de su país, y que no todos sean extranjeros comprados y traídos ex profeso, el Patrullero alzará su dedo como un resorte y chillará: “¡Nacionalismo, xenofobia, racismo!” Si se opone a que se prohíban demasiadas cosas, en particular la bebida, el tabaco y las corridas de toros –para que cada cual sea libre de darse a ellas o no–, el griterío se oirá en Sebastopol: “¡Atentado contra la salud! ¡Incitación al vicio! ¡Mal ejemplo a los jóvenes! ¡Crueldad con los animales! ¡Falta de escrúpulos, insensibilidad!” Si se opina que, siendo lamentable el aborto, no se debe encarcelar a las mujeres que se sometan a él, las acusaciones de los Patrulleros subirán de tono: “¡Apología del asesinato! ¡Holocausto de niños! ¡Anatema y excomunión!” Y si se hacen reproches al Gobierno de Israel, se escuchará este clamor: “¡Antisemitismo! ¡Nazismo! ¡Himmler redivivo!”

A estos policías vocacionales les gustaría poder desterrar cuanto les desagrada o irrita, incluidas las opiniones. Como eso está poco en su mano, reprueban a voces y con exageración. Por esa hipertrofia de sus antenas, a veces se deslizan hacia la paranoia, y entonces sólo leen lo que creen o quieren entender. Si no vieran pecados por todas partes, ¿qué sentido tendría su función? Cuantos más detecten, más orgullosos se sentirán. Tienen, por tanto, necesidad de encontrarlos, así que si un día no los hay en el diario, se los inventan y los señalan. Están tan satisfechos de ese índice acusador como lo estaban del suyo los miembros de la Inquisición que andaban al acecho de herejías, desviaciones, idolatrías y apostasías. Ellos, los Patrulleros, no creen tener nada que ver con el Santo Oficio, pero los anima un espíritu muy parecido, que en modo alguno es tolerante ni democrático ni liberal (en el buen y antiguo sentido de esta palabra). No admiten la discrepancia respecto a lo que ellos consideran verdadero y justo. “Lo que es justo es justo”, piensan; “yo lo tengo bien claro y nadie lo debe contradecir”. Por eso rastrean las páginas de los diarios y patrullan con severidad.

JAVIER MARÍAS

El País Semanal, 11 de julio de 2010

9th Julio
2010
written by zonafantasma

Vídeo del gol de Puyol

El escritor Javier Marías, gran aficionado al fútbol, considera que en el Mundial de Sudáfrica el “tradicional pesimismo” de los españoles “ha dado paso, por una vez, a lo que podríamos llamar ‘la confianza de los inocentes’” y ha destacado que “con esa confianza se llega a veces muy lejos”.

Marías ha señalado en declaraciones a Efe que si España gana a Holanda el próximo domingo en la final del Mundial “nada cambia” en la vida real de los españoles, pero precisa que “el ánimo de un país puede mejorar, misteriosamente”, por un acontecimiento de esa categoría.

“Y si el ánimo y la concordia mejoran, todo lo demás puede hacerlo también”, añade el escritor, para quien el hecho de que España haya llegado a la final del Mundial es “algo tan insólito que ni siquiera sabemos bien cómo vivirlo”.

Marías, uno de los escritores españoles más importantes de las últimas décadas, sabe que el fútbol tiene sus detractores pero cree que quienes “desprecian” este deporte “deberían pararse a pensar en qué pocas cosas hay en el mundo que proporcionen una alegría tan inmediata y absoluta -o también una tristeza, llegado el caso, claro está- en tantísima gente a la vez”.

“Nada cambia en la vida real de las personas, no digamos en la de un país, por ganar o perder un Mundial de fútbol. Nos seguirá yendo igual de bien o de mal pase lo que pase. Pero las alegrías simbólicas no son nada desdeñables, y el ánimo de un país puede mejorar, misteriosamente, por un acontecimiento así”, señala Marías, cuya pasión por el fútbol ha quedado reflejada en un buen número de sus artículos.

Ganar o perder un Mundial produce “una alegría o una tristeza desinteresadas, en un mundo en el que casi siempre hay tanto interés, en el mal sentido de la palabra ‘interés’”, concluye el escritor.

EFE, 9 de julio de 2010

8th Julio
2010
written by zonafantasma
DEBOLS!LLO

DEBOLS!LLO

En el epílogo de El hombre sentimental, un libro de juventud de Javier Marías (cuando era treintañero, en el 86) se dice que la primera escena proviene casi intacta de un tren con destino a Venecia (Milán-Venecia). Una mujer en el compartimento es sustrato de una historia que se promete triste como aquella de El buen soldado, una mujer velada que rescata el protagonista en sus recuerdos de hoteles. Con una confesión triste de Sándor Marai, y Madrid en las espirales de esa mujer fantasma.

Un protagonista cantante que acaso no ha querido saber y ha sabido, con los “presentimientos de desastre” de Corazón tan blanco, de un desastre ocurrido. En Mañana en la batalla piensa en mí (otro gran éxito posterior) se habla de las “banshees”, los espíritus femeninos que traen presagios fúnebres (y que eran amables en Una pelea amorosa entre las hadas de Yeats). En El hombre sentimental, el sufriente y memorioso divo de ópera protagonista (el “Leon de Nápoles” le llaman) interpreta a Cassio en Otello. Este papel (de tenor ligero) supone una ironía. Hablamos del falso motivo de celos del Moro de Venecia. El buen Cassio, y tras la máscara, el León de Nápoles con su amor culpable.

En su música de reiteraciones y en el recuerdo velado (¡aquella imagen de Milán-Venecia!) de su “banshee”, y el de Berta, su mujer muerta, se compone el sueño. “In dreams I walk with you”, dice Orbison, y después lo citará Dennis Hopper en la noche mistérica al prota de Terciopelo azul, mientras una desconocida baila sobre un coche. Otro que trae a sus muertas en la almohada, en Conversación, de Gil de Biedma: “La parte de tu muerte que me doy/ la parte de tu muerte que yo puse/ de mi cosecha cómo poder pagártela…” Son desapariciones/apariciones femeninas y soledades de hotel, dulce hotel.

“Llevo 15 años esperando ser amado por Natalia Monte, mi mujer; usted en cambio es un advenedizo, señor”, dice el empresario Manur, que aparece con un bombón de esclava silenciosa, como el Conde de Montecristo con la griega Haydée. Sus rincones íntimos los vamos conociendo poco a poco. Y mientras tanto, el protagonista (en este sueño que es mascarada) contrata a una puta donde querría ver a Natalia.

Selva envolvente

La selva envolvente de Conrad y de Benet, maestros del autor, engulle todo, y deja los parlamentos entre paréntesis (algo que también veremos en el futuro Marías). Mientras bulle Madrid con su concurrencia y su cháchara. Esta prostitución equívoca ya aparece de forma fascinante en Mañana en la batalla…, y de nuevo las “banshees”, y un estreno de Verdi que se acerca (siempre lejano, porque el León vive instalado en un pasado muy concreto, absorto en unas sombras).

Quizá tiene razón Constantino Bértolo, en una crítica del 87, cuando considera la segunda mitad de esta entrega aún juvenil de Marías muy superior a la primera: “Cuando la novela abandona los castillos interiores del narrador y permite que éste recupere su función de personaje (lo que implica la creación de otros personajes) los talentos narrativos de Javier Marías se ponen en marcha”. El personaje de Dato, con sus manos pequeñas, los viajantes del hotel y el perfil cómico de Hörbiger (el divísimo) pueblan los márgenes y breves momentos antes de los fundidos en negro de un paisaje en realidad solitario. Volviendo a De Biedma: “Amada mía, remordimiento mío,/ la nuit c’est toi cuando estoy solo/ y vuelves tú, comienzas/ en tus retratos a reconocerme”.

Incertidumbres de Cassio

¿Qué hay al fondo, qué había entre los Manur en esta historia que aspira a ser la más triste? No se sabe. Recordemos que en Carta a tres esposas la relación aparentemente más interesada (la guapa y el rico) resultó ser un amor pasional y profundo. Esta noche, la noche del falso Cassio, es de los muertos y de los desaparecidos, y se construye y se hace cierta en su proceso. Pero su tristeza es en parte su incertidumbre, su mezquina propiedad de inasible.

El falso Cassio se va construyendo, como demiurgo de la proyección de noche y farolas de su vida entera (previa a un estreno, comprendida en la cabina de un tren con el rostro vuelto de una mujer que será fantasma entre ciudad y ciudad, fantasma de paso detenido). La invención de Natalia Manur. Mirando por la ventana mientras trota en sus hierros el vagón hasta Venecia.

ÁLVARO CORTINA

El Mundo, 7 de julio de 2010

4th Julio
2010
written by zonafantasma

No seguí con mucho detalle las extrañas circunstancias de la muerte del actor David Carradine, hará un año, en un hotel de Bangkok. No fui aficionado a la serie Kung Fu, y si le tenía simpatía era más por ser hijo de John Carradine, el aristocrático tahúr de La diligencia de Ford, el elegante asesino de El hombre atrapado de Lang y tantos otros personajes inolvidables, que por sus propias y erráticas interpretaciones. Pero recuerdo que fue hallado en el interior del armario de su habitación, desnudo y ahorcado. Las autoridades tailandesas descartaron el asesinato rápidamente, ya que las cámaras del hotel no registraron entrada de persona alguna en su cuarto ni tampoco salida, pese a que, según leo ahora al recuperar un recorte, “parece ser que una huella de un zapato que no pertenecía al actor se ha encontrado sobre las sábanas”. En verdad cosa rara, si era cierta: una sola huella, no dos, y sobre las sábanas. Se sospechó un suicidio, y la idea fue alimentada por una de sus cuatro ex-mujeres (se casó cinco veces), que se apresuró a hablar de su “carácter depresivo”, y por una antigua entrevista en la que había afirmado que guardaba siempre en un cajón un Colt 45 cargado –nada de particular en un ciudadano de los Estados Unidos– y que pensaba a menudo en volarse los sesos. Había añadido que a veces los pensamientos suicidas le venían en hoteles de cinco estrellas, váyase a saber si porque no le gustaban o porque nunca pisaba los de menor categoría.

La escenificación de ese posible suicidio parecía alambicada, pues la pobre mujer de la limpieza que descubrió su cadáver lo vio dentro del armario “acurrucado, y con un cordel de nailon –probablemente de la cortina– atado alrededor del pene y otro alrededor del cuello. Ambos cordeles estaban a su vez sujetos a las manos del actor, según algunas versiones, a su espalda”. Según otras, sin embargo, “tenía una cuerda atada al cuello, otra a los genitales y ambas al armario”. En todo caso no había rastro de lucha en la habitación y ésta se hallaba cerrada por dentro, y tampoco señales de magulladuras en el cuerpo. Se concluyó que más bien, por tanto, a Carradine se le había ido la mano al masturbarse barrocamente, había hecho un mal cálculo. La prensa recordó que este tipo de “práctica extrema autoerótica” –de risa esta última palabra–, que procura aumentar el placer al hacer coincidir la eyaculación con la sensación de asfixia, está más extendida de lo que se presume, y que ya se había cobrado víctimas “en el Parlamento británico” –un lugar de perdición, sin duda– y en la persona del cantante Michael Hutchence, del grupo australiano INXS, en 1997. Yo me acordé, por mi parte, del Reverendo Paul de Fortis, importante en el Reino de Redonda, que se mató con un artilugio bastante más elaborado mientras sus feligreses aguardaban a que bajase a la parroquia a decir la Misa del Gallo. Pero esa novelesca historia la contaré en otra ocasión. Sea como fuera, Carradine sufrió un “accidente sexual” o se suicidó, y nadie tuvo parte en ello.

Pero ahora leo que su viuda, Annie Bierman, ha denunciado por negligencia a la productora a cuyas órdenes estaba el intérprete en Bangkok, y que el caso ha sido llevado ante un tribunal de Los Ángeles. La viuda Carradine sostiene que la noche de su muerte el actor debía haber cenado con el director de la película Stretch, lo cual nunca se produjo. Alega que el asistente de la productora encargado de la agenda y el transporte de Carradine no cumplió con su obligación aquella noche. Lo llamó antes de la cena, pero el protagonista de Kill Bill no respondió, por lo que decidió acudir a la velada sin él. Nada habría ocurrido, termina la viuda, “si la productora hubiera satisfecho el cuidado y las atenciones debidas a una estrella”.

No sé en qué parará esta demanda, pero que haya sido admitida a trámite es un exponente más de la locura a que se está llegando en la atribución de responsabilidades absurdas, siempre a otros, cada vez que alguien mete la pata por su cuenta y riesgo y acaba dañado. Se pretende que los demás hagan de niñera permanente, y que sobre todo lo haga el Estado. “¿Cómo es que no se me ha impedido robar?”, exclama el ladrón que sale malparado de un atraco. “¿Cómo no se me advirtió que no podía secar al perro en el microondas?”, chilla el ama de casa que ve a su mascota calcinada tras hacer la prueba. “¿Cómo se me permitió adentrarme en una zona de guerrillas?”, brama el miembro de una ONG una vez secuestrado por éstas. “¿Cómo no me detuvo la Guardia Civil de Tráfico cuando me eché a la carretera, sin cadenas ni nada, en medio de una nevada?” ¿Cómo es que no se llamó a David Carradine infinitas veces, tras no coger él el teléfono? ¿Cómo es que el hotel tenía cordeles en la habitación, con los que cualquiera podría ahorcarse? No veo por qué la viuda no lo demanda también, en vista de eso. Ya sabemos que el mundo está lleno de picapleitos caraduras y de clientes suyos igual de jetas, pero los jueces deberían ser más sensatos y desestimar tanta queja rocambolesca y ridícula: me tentaron con el tabaco, la droga, el juego, la bebida, la velocidad, los Fórmula-1. Vi noticias que ensalzaban a los alpinistas, a los aventureros, a las ONGs compasivas, a los bomberos y a los soldados, me incitaron a seguir su ejemplo. No me cabe duda de que llegaremos a esto: me trajeron al mundo, ¿qué culpa tengo yo de lo que hago? Que carguen con ella mis padres, y, si ya están bajo tierra, entonces el Estado. Al fin y al cabo les consintió tener hijos, a quién se le ocurre.

JAVIER MARÍAS

El País Semanal, 4 de julio de 2010

3rd Julio
2010
written by zonafantasma

Kurt Wolff, en cuyo sello editorial publicó Kafka, distingue en Autores, libros, aventuras, entre dos clases de editores: los que publican los libros que la gente quiere leer, y los que editan los que creen que la gente debe leer. Javier Marías pertenece a estos últimos, y desde que se embarcó en la meritoria aventura de Reino de Redonda ha ido publicando a algunos de sus autores predilectos en cuidadas ediciones que configuran un memorial de afinidades literarias. El propio Marías recuerda en la nota preliminar de estos Cuentos de las orillas del Rin de Erckmann-Chatrian, cómo fue una de las lecturas más perturbadoras de sus veranos de infancia.

Émile Erckmann y Alexander Chatrian fueron una exitosa pareja literaria que firmó casi cincuenta obras, muchas de género fantástico. Aunque no escribían a medias, ideaban juntos las tramas, y ese universo de ambientes desasosegantes: espíritus, maleficios, cuervos y sueños premonitorios en los que predomina un raro, casi perverso, sentido del humor. En el cenit de su carrera rompieron su sociedad por diferencias económicas y a partir de ese momento sus respectivas carreras literarias fueron un absoluto fracaso. Erckmann sólo publicó un par de libritos y Chatrian, como si fuera el argumento de uno de sus propios cuentos, murió con una foto de ambos bajo la almohada.

JESÚS MARCHAMALO

Abc Cultural, 3 de julio de 2010

Previous