Robertokles nivel forero registrado 05-06-2003 respuestas 444 IP registrada
 La República de las Letras | Jotán
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Re: Re: Estética cuántica
cita: abraham escribió:
Bueno, quedamos en que la literatura cuántica no existe, porque no se pueden aplicar métodos de una disciplina a otra, esto es una tontería. La física tiene sus métodos, sus instrumentos, su forma de trabajar en suma, muy abstracta, como las matemáticas, y esto es algo imposible de alcanzar por la literatura, que es un arte de lo concreto,del lenguaje aquí y ahora, de lo que puede exponerse y puede comunicar... De hecho, cuando Robbe-Grillet quiso trabajar sólo objetalmente, se vio en un callejón sin salida; mejor eran los juegos de un Perec, al evitar cierta vocal en toda una novela, pero por lo demás, son historias en donde pasa algo, en donde hay emociones que llegan. Esto es lo que quiere la gente en el ocio, ¿no? Ni los escritores más posmodernos--es la etiqueta que de momento nos vale, a falta de otra mejor--consiguen salir de esa tendencia a contar, a fabular, como hace muchos siglos. Pynchon tampoco se libra, y buena prueba es "Mason & Dixon", que de alguna forma iba hacia atrás, no sólo en el tempo interior de la obra, en comparación con su obra más críptica, la del lote 49.
Salud, Abraham:
Entresacas en tu mensaje algunas cosas ciertas, pero las conclusiones finales están cortadas con el patrón del presente: quiero decir, que parece que somos muy conscientes de los métodos de trabajo de Robbe-Grillet, de su intencionalidad y de sus fracasos. No notas que, desde principio a fin, en todas y cada una de las tres etapas en que se subdivide la producción literaria (no entraré en la cinematográfica) de R-G, es la misma búsqueda caprichosa, el mismo objeto el que falla: desprender de la Literatura todo aquello que no es literario está, en prinicipio, muy bien y es bastante loable: colegir que es la narratividad lo que realmente no es literario, perdona, pero es una (debo de estar fogoso hoy: en un pasado mensaje hablé de 'grosería teológica') brutalidad ideológica, por no decir que es de una arbitrariedad insoportable.
Pese a eso, podemos soslayar los modelos teorizantes y observar la facticidad de las novelas de R-G. Pocas cosas ocurren, es cierto, pero ocurren. Y si la cuestión es entrar en ll'èpuracion radical, tanto da que haya poco argumento narrativo como montañas de él. El fracaso de R-G es producto de que esta continua depuración, que esta labor calvinista es infinita: un quitarse máscara para descubrir la máscara que escondía, que a su vez está sobrepuesta sobre una tercera máscara, y así hasta el fin. Quien sabe si todo esos juegos de máscaras no son, en esencia, Literatura. Visto que ese eterno desnudarse no servía para producir textos literarios más cercanos al sagrado ideal, sino que se mantenían a la misma distancia de éste, solo que en otra posición que los anteriores, el fracaso de R-G era más que evidente.
El problema que subyace no es el contar más cosas o menos cosas (es decir, el mero hecho narrativo): el problema de raiz es el capricho de elegir ese punto como el punto a desechar.
cita: abraham escribió:
Pero dentro de las limitaciones con que el escritor se encuentra, sí que puede utilizar una mirada especial, una forma de trabajar, que puede acercarse tangencialmente a la estrategia de los físicos y demás: la forma-puzzle, que diría para entendernos. Es la que usa de forma brillante Crumey--que es científico de formación, atención-- en la novela que he recomendado en las últimas semanas. Se trata al final de demostrar algo tan sencillo pero tan complicado a la vez: "todo está conectado", "el mundo es un pañuelo". Lo que hace en el Epílogo es algo que me ha dejado deslumbrado. Después de su lectura, las demás historias, los tres hilos principales de que se compone la novela, quedan reubicados y aparecen con otra forma ante nuestra comprensión. Los personajes de Minard, de Mr Mee (el viejecito curioso), de Petrie, el profesor..., aparecen vistos desde nuevos ángulos. ¿Cómo consigue esto? No desvelaré nada, sólo diré que lo consigue, sin grandes alharacas técnicas, sólo mediante una vuelta de tuerca sagaz al Punto de Vista, y con algo más: el Principio de Incertidumbre. Si en el cine es el Montaje, en la novela es el Punto de Vista el que lo trastoca todo. Igual pasa en la física, en donde el mundo microscópico de las partículas elementales puede ser "girado"--los ángulos--para surgir de nuevas maneras. Desconcierto total con apenas modificación. Pero, eso sí, hay que saber hacerlo. De lo contrario, nos quedamos con la novela de retazos, que como mucho juega con los saltos temporales y se queda en la cháchara decimonónica, algo que hace que a la Trapido se la compare con Jane Austen; que no está mal, pero me parece que he bajado de las altas montañas a la meseta amigable......
¿Todo está conectado? ¿cómo puede el novelista hacer de las suyas? ¿Es posible crear toda una novela, un artefacto, a partir de los ancestros? ¿una historia olvidada puede dar lugar a toda una novela hipercompeja? ¿por qué Proust no se interesa en lo que le cuenta Mee, el ingeniero telefónico, en 1914? No, él prefiere investigar en la memoria, en el Tiempo. Flaubert hizo una chuminada con la historia que le contó un amigo sobre esos dos copistas. Como Flaubert falló, entonces, tuvo que venir un Crumey--o un descendiente de aquellos dos Chismosos-- a contárnosla. Y sin embargo, han quedado preguntas sin responder, piezas sueltas, y además, no sabemos a quién se dirige ese último Mee, el padre del protagonista, suponemos... Si la ficción y la realidad son intercambiables, si todo es mentira, si no podemos distinguir..., entonces, todo juego es posible.
Ayer mismo trataba este punto con una amiga, profesora de la Facultad de Bellas Artes de Valencia. La literatura, por la misma base en la que está labrada (la escritura y sus modos, la misma naturaleza del lenguaje) es siempre lineal. Ni el maravillamiento por la lectura del ejemplo más puro de hipertexto concebido como obra abierta (y ya no lo es: se habla de una red internet pasada) puede soslayar que la lectura tiene un orden lineal: empieza en un punto, acaba en otro, busca las unidades de sentido de forma secuencial. No como en la pintura o la escultura, en el que el arbitrio de la composición surge del propio espectador (espectador que, en la mayor parte de los casos, y dependiendo del concepto de 'obra' no interfiere en ella más que a nivel cognoscitivo). Ni todos los Crumeys del mundo pueden eludir este hecho. Si les resulta intolerable, habrá que preguntar las razones: otra vez se sospecha el capricho o la opinión. Recuerdo que, en sus tiempos, Durrell habló largo acerca de la configuración de su Cuarteto de Alejandría como un ejemplo de obra en la que el tiempo no era de caracter husserliano, sino que se aproximaba a un tiempo relativo (eran otra época, en la que primaba el estudio de la temporalidad narrativa: hoy estamos más preocupados por asuntos focales y por el hecho -tan habitual- de la autoría). Parece que aquellas explicaciones durrellianas no prosperaron y, mira, acallaron hasta al autor de sus proclamas: porque juzgada desde parámetros relativistas (me refiero a un relativismo einsteniano), la novela es un auténtico fracaso; pero (y atención) desde el punto de vista narrativo, no ocurre así. Eso es lo que la ha hecho perdurar. Me pregunto, explicado lo que explicas, qué diferencias tiene el autor citado con respecto al propósito de focalización durrelliano. Por descontado, no tendremos que decir que su formación científica (tan respetable) lo habilite per se como literato. ¿O sí?
cita: abraham escribió:
Sobre la música contemporánea--qué podré decir que no suene subjetivo, qué podré afirmar, cómo hacer que la gente pierda sus prejuicios, esto es imposible ya--. No es cierto que quien ve cuadros de Picasso o lee Joyce--¿pero, qué Joyce, el de "Dublineses" o el del "Finnegans Wake"?--no escucha música contemporánea sino Beethoven o los barrocos. Mira, Anacrusa, si estás anquilosada, aunque sepas mucho de música técnicamente, no podrás escuchar nada nuevo. No sé de qué compositores hablas, a lo mejor tus amistades se limitan a los nuevos conservadores del estilo de García Abril o Manuel Castillo, pero créeme que hay más vida allende la Tierra, y que a lo mejor no sabes que existen Mauricio Sotelo o Sánchez Verdú, que hacen una música nueva y arriesgada..., no sé qué escucharía en su casa el fallecido Francisco Guerrero, pero su música propia es de lo más enérgico y hermoso que se ha compuesto en este país. Si las demás artes se han conformado, ¿por qué tendría que retroceder la música a las comodidades del oído? ¿por qué rebajarse hasta el sillón orejero del oyente inválido, el que no quiere hacer ningún esfuerzo? Un Lachenmann ha montado, abierto, un "supermercado de sonidos extraños", y nosotros nos negamos a entrar en él, preferimos el borroso bazar turco de antaño... Bienvenida sea la música que ha seguido avanzando, porque de ella es el cielo de los felices. Frente a la cultura occidental que ha primado lo visual, la nueva música se ha convertido en el refugio y el templo de lo importante y me considero, si ustedes dicen, un raro, pero también alguien que se atreve con lo más hermoso. Porque no hay verdadera vida más que en lo que emociona por vías no convencionales. ¿Que el oído no está preparado para esas cacofonías?, esto no es cierto, al oído se lo educa..., tampoco nuestros abuelos estaban preparados para el cine, ese nuevo ingenio "diabólico", y mira lo que ha venido después. La nueva música es un arte para gente abierta, más que para entendidos: pero es una buena excusa para seguir con Brahms o Verdi..., porque son amables o espectaculares...
La música verdaderamente arriesgada y nueva no busca la comunicación directa ni la emoción a flor de piel, Anacrusa: por eso no te interesa. Lo mismo digo para la amiga de Ludovico y para él mismo.
Escuchar es muy difícil: yo creo que hoy es un fenómeno raro (Luigi Nono).
Lo escrito en los dos pasados párrafos plantean cuestiones que se podrán discutir: este que reproduzco está erizado de presuposiciones, de prejuicios, y de mala fe. Hablando de fe: doy la mía a que los amigos de Anacrusa no se limitan a ser los citados. Entre ellos se cuentan los compositores que muy seguramente admiras. Anacrusa se limita a exponer un problema de base, aun cuando yo no estoy de acuerdo con ello: hoy, gracias al cielo, podemos escuchar a Toru Takemitsu (he afirmado varias veces que estoy fascinado con su 'Estrella-Isla') y a Francesco Provenzale sin que nos demos de tortas por ello: la disputa de los autores viejos y nuevos es antigua como la civilización. Naturalmente, uno puede gustar de uno, de otros, o de lo que parezca.
Lo que es del todo punto inadmisible es que presupongas que Anacrusa está anquilosada. ¿Qué quieres decir exactamente con eso? ¿Que prefiere a Brahms ante Berio (cosa que el mismo Berio suscribiría)? ¿Es malo que te guste Brahms? ¿Es lícito hablar de anquilosamiento, o de negarse a escuchar música a quien por su edad y por su proximidad a la música habrá escuchado catorce veces más música contemporánea que tú y que yo? Es absurdo de todo punto que la califiques así. Si fueses un amante exclusivo de la música contemporánea, se podría pensar que defiendes una para defenestrar la precedente: pero esto no es así. He leído participaciones tuyas en otros foros (como es público, me permito señalarlo) en que dabas justas loas a 'La Flauta Mágica'. Eso no te anquilosa. Que la escuche Anacrusa, al parecer, sí. Anacrusa escucha a Messiaen o a Xenakis; tú también, pero solo cuenta tu caso, y no el de ella. Explica ésto si puedes fuera del ataque inoportuno.
La mención a la comunicación es realmente desafortunada, porque parece que describe cierta parte de la música elaborada en los años 70. La inmediatez es parte de la música, no puede eludir su propia naturaleza: transmite -por mucho que digas que no transmite nada: es obstinación pura- desde el primer compás. Si la escucha atenta al margen de las emociones (es decir, presupondremos una escucha estudiosa, objetiva, formal) por parte de quien ha confesado no tener formación musical va a llegar más al meollo de la cuestión que quien los tiene largos, abrumadoramente largos para esos fines, me suena a despropósito, a puñal gratuíto. No suelo comentar tus exabruptos, lo sabes bien. Desde luego, mal camino llevas si sigues escribiendo cosas para producir urticaria en lugar de para (atención) comunicar. Te lo dice con cierta pesadumbre una persona que, inicialmente, se interesó por estos foros a raiz de tus comentarios. De haber leído los de los últimos tiempos, te aseguro que no me hubiese acercado. Antes de responder y atacar, reflexiona. Hay gente que merece tus excusas.
Robertokles
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